31 de diciembre de 2012

Casablanca

Espero nunca ser tan cobarde como Ilsa Laslo ni tan gallarda como Rick Blaine, que mi amor egoísta valga más que las distancias, y que estás últimas nunca crezcan. Porque sacrificarse por amor para mí no significa amar más, porque amar lo que perdimos no es menos cobarde que amar lo que nunca tuvimos.
Porque de todos los garitos de todas las ciudades del mundo, él entra en el mío y me enfrenta cara a cara con mi destino, con mi deseo, con aquello que quiero y nunca podré tener. Pídeme cualquier deseo, poco te puedo ofrecer.
¿Quienes eres realmente? ¿Y quien eras antes? ¿Acaso importa? ¿Es una cuestión de no hacer preguntas o solo no hacer aquellas que no tienen respuesta? ¿Importa quien era cuando dejo de serlo por el solo hecho de estar contigo?
Y él la espera con su gabardina en un París lluvioso, al borde de una vía de tren que lo llevará lejos, pero no tan lejos como ella lo apartó.
Ella ilusa le pregunta: ¿Pero que pasará con nosotros? Siempre tendremos París. Siempre tendremos algún recuerdo imborrable que habla más que mil palabras, que significa mil imágenes.
Que no haya más despedidas que no soy Ilsa Laslo ni tu Rick Blaine, ni yo soy tan idiota, no te dejaría ir.

No balance

Terminemos así el año, de forma sencilla, acá los dos solos: vos mi blog, yo tu creadora. Sin balances, sin resúmenes, solo las mismas ideas sueltas y locas que siempre hubo, hay y habrá entre nosotros. Esas ideas que siempre llegan a mí, vaya a uno a saber de donde. Inspiración divina algunos dicen, otros obras de los astros. Yo solo digo que son mías y al ponerlas acá, tuyas también.
Me gustaría empezar el año que viene también así, escribiendo. Con ideas seguro lo empiezo, si hay algo que no deja de funcionar nunca es mi cerebro con las cien ideas que dan vuelta adentro al mismo tiempo.
Por eso vuelvo al principio, y despido el 2012 de una forma sencilla pero no por eso menos desprovista de significado, los dos acá, haciéndonos eterna compañía, en una hermandad cerebro-palabras, ideas-ideas.
Dos personas, en momentos y situaciones distintas, me dijeron: el 2013 es tu año. Que así sea! Que todos los años sean mi año, el 2012 lo fue, que el que viene lo sea más. Los años no son nuestros por destino, sino que nos los tenemos que ganar, tenemos que luchar para hacer de cada día un día especial, que valga la pena, importante a su manera.
Sin balance, sin resumen, solo mi blog y yo, cerrando un año más, como muchos que pasaron, como muchos que vendrán, mío.

18 de octubre de 2012

Si Peter Pan viniera...


A veces me pongo a pensar en esa mezcla de inocencia y madurez que tengo dentro. Hubo cosas por las que tuve que madurar a la fuerza, hacerme responsable de cosas que superaban mi edad, crecer de golpe sin quererlo. Y al mismo tiempo salvaguardé dentro mío aquello que no llegué a vivir, esas cosas inocentes infantiles que no pude, o no supe, explotar.
Ninguno de los dos aspectos me molestan ni me incomodan, al contrario, me siento orgullosa de ello. La madurez me dio sabiduría para algunas cosas, retó mi intelecto al máximo, me hizo "esponja", como digo yo.
Ese mismo lado está en la inocencia, en el siempre querer aprender, en la capacidad de sorprenderme por lo más mínimo.
A veces se contraponen, no se ponen de acuerdo, me juegan malas pasadas. Me hacen analizar las cosas de manera confusa, me plantean más interrogantes que respuestas. A veces siento que retengo la inocencia con todas mis fuerzas, como si fuera algo que puedo perder pero no quiero hacerlo.
Y también a veces me sorprende mi reacción ante las cosas, y me exaspera no sentir la pasión inocente que sentía antes.
Ojala nunca pierda esa capacidad de asombro, ojala pueda seguir sintiendo todo de manera tan extrema, el dolor y la ilusión, la pasión y la sorpresa, la tristeza y la alegría. Ojala las cosas no dejen de sorprenderme a cada paso.
Complejo de Peter Pan si se quiere, mi propio complejo al fin.

28 de agosto de 2012

Trozos de cristal

Me tropiezo, me caigo y vuelvo a tropezar. Quizás me tomen por loca o por ciclotimica, simplemente soy un ser humano. Un ser humano que hace análisis por suerte! Pero ser humano al fin, con sus bajones y sus subidones, sus días malos y sus días buenos. Como dice la canción: hay días que parece que nunca se va a apagar el sol y otros son más tristes que una despedida en la estación.
Lo que si puedo decir es que siempre intento ver el vaso medio lleno. Aunque hay cosas que me cieguen, que me hagan agachar la cabeza, siempre intento remarla y llegar a buen puerto.
Pero no puedo evitar que los malos días me hagan pensar si hago las cosas bien, si no me estaré equivocando de rumbo.
Últimamente me pasa de hacer las como las siento correctas y sin embargo que se me desbarajusten en algún punto, mirar para atrás y decir: pero la pucha, si esta vez no me equivoqué, si hice las cosas bien!
Y ahí es donde todo se me enreda y cuando lo empiezo a desenredar me doy cuenta que tengo que dejar de pensar en el ayer y empezar a pensar en el hoy, empezar el revisionismo de mi propia historia, de mi propio ser, centrarme en quien quiero ser y no en quien no fui o en quien me va a convertir mis actos.
Soy el hoy y ahora, soy mis actos inmediatos, soy esto que veo adelante del espejo. Y pese a todo siempre me gusta lo que veo en el espejo y eso es bueno.
No puedo evitar la mirada del otro, ponerme en posición de acuerdo al otro que tengo enfrente y tratar de que me vea de la forma que pretendo o por lo menos que no lo haga como no quiero. La experiencia me demostró que eso es imposible, que hay cosas que son tan mías que por mas que intente no las puedo desterrar y que la cuestión no es hacerlas desaparecer sino abrazarlas como algo mío, hacerme cargo de eso que no me gusta y tratar de mejorarlo, desde la misma bases desde la que salió, desde mis propia entrañas, desde mi propio centro.

27 de agosto de 2012

El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vázquez

"La edad adulta trae consigo la ilusión perniciosa del control, y acaso dependa de ella. Quiero decir que es ese espejismo de dominio sobre nuestra propia vida lo que nos permite sentirnos adultos, pues asociamos la adultez con la autonomía, el soberano derecho a determinar lo que va a sucedemos enseguida. El desengaño viene más pronto o más tarde, pero viene siempre, no falta a la cita, nunca lo ha hecho. Cuando llega lo recibimos sin demasiada sorpresa, pues nadie que viva lo suficiente puede sorprenderse de que su biografía haya sido moldeada por eventos lejanos, por voluntades ajenas, con poca o ninguna participación de sus propias decisiones.
Esos largos procesos que acabarán por toparse con nuestra vida —a veces para darle el empujón que necesitaba, a veces para hacer estallar en pedazos nuestros planes más espléndidos— suelen estar ocultos como corrientes subterráneas, como meticulosos desplazamientos de las capas tectónicas, y cuando por fin se da el terremoto invocamos las palabras que hemos aprendido a usar para tranquilizarnos, accidente, casualidad, a veces destino.
Ahora mismo hay una cadena de circunstancias, de errores culpables o de afortunadas decisiones, cuyas consecuencias me esperan a la vuelta de la esquina; y aunque lo sepa, aunque tenga la incómoda certeza de que esas cosas están pasando y me afectarán, no hay manera de que pueda anticiparme a ellas. Lidiar con sus efectos es todo lo que puedo hacer: reparar los daños, sacar el mayor provecho de los beneficios. Lo sabemos, lo sabemos bien; y sin embargo siempre da algo de pavor cuando alguien nos revela esa cadena que nos ha convertido en lo que somos, siempre desconcierta constatar, cuando es otra persona quien nos trae la revelación, el poco o ningún control que tenemos sobre nuestra experiencia."

21 de agosto de 2012

Ese viento que no despeina

Tratar de mantener todos los muros levantados no es fácil, dejar que las estanterías se caigan sin perder las estructuras cuesta tanto como mantener todo eternamente en su lugar. El cuerpo habla, mi cuerpo habla, se ahoga, se asfixia, se queda con todo atorado en el pecho sin saber que hacer, sin saber para donde correr, con el miedo de que cada paso puede ser un error, que ningún camino es el correcto y por sobre todo ninguno es seguro.
Abro las ventanas o salgo a la calle y es como si el aire no corriera, como si estuviera estancado, ahí flotando inerte. Y yo sin poder moverlo, sin poder moverme, sin lograr tomar una bocanada de algo, de vida.
Tener tantas cosas apretándome en el pecho juntas, identificadas, nombradas, no me ayuda. A veces creo que mejor seria el caos, el desconocimiento, porque saber lo que hay pero no terminar de tener las herramientas para manejarlo me deja con el no control de lo que me pasa. Pero entonces me acuerdo de la angustia del no saber y me quedo con lo que tengo, con un paso más, con un conocimiento de mi misma que no necesariamente me deja resolver todo pero al menos me deja palparlo y saber de que hablo.
Lo que hago después con eso ya son palabras mayores que todavía no incorpore a mi vocabulario.


20 de agosto de 2012

Cartas que nunca se escriben

Miran al cielo y piden un deseo, cuál sea éste, no importa de qué se trata, solo lo que importa es poder pedir eso que deseamos, que anhelamos, que tenemos en el fondo de nuestro pecho acurrucado, oprimiendo por salir, generando calor dentro del cuerpo, arremolinando ideas.
¿Las estrellas nos escucharán? ¿Oirán aquello que ni siquiera decimos en voz alta? ¿Aquello que a veces nosotros mismos no nos admitimos o directamente no logramos reconocer?
Pedir un deseo, hacer palabras, promulgar en oraciones aquello que más deseamos, lo más profundo de nuestro ser, eso que nos mueve y nos genera combustible.
Entre el dolor de identificar nuestro deseo sin poder completarlo, y el que se siente cuando no se puede ni nombrarlo ¿qué será peor? ¿Hay algo que valdrá la pena correr ese riesgo?
A veces los miedos son más fuertes que cualquier posibilidad de felicidad, o ni siquiera eso, cualquier posibilidad de expiación, de ventana al alma, de escape, de fuga. A veces los miedos son más identificables que los deseos y por eso es más fácil seguirlos, porque están, son tangibles, los vemos y podemos medirlos y a sus consecuencias. En cambio el deseo es algo efímero, es fugaz, informe, imposible de sostener, de pesar, de identificar siquiera.
Cuando dicen que hay que dejar caer las estructuras y aferrarse al deseo, suena tan poéticamente lindo, y sin embargo tan imposible como los sueños mismos.
Porque los sueños sueños son, porque los deseos existen dentro mio solo para contárselos a las estrellas, entregárselos a ellas para que guarden el secreto incluso de mí misma.

15 de agosto de 2012

Déjate convencer

Esta noche está en nuestras manos decir alguna verdad, que ya mentimos a diario a nosotros mismos. Nos mentimos cuando nos negamos lo que nos pasa y lo que nos deja de pasar, cuando queremos creer cosas que no son, cuando nos nublamos a nosotros mismos la vista para no ver lo que tenemos adelante.
Nos mentimos a diario sin quererlo, por costumbre, por ese hábito de mantener nuestras estructuras, de no dejar que las paredes caigan, de no quedarnos en la duda sino buscar las certezas.
Algunas mentiras son leves, otras las cargamos en el alma, pero todas significan una manera de prisión donde nos encerramos de manera inconsciente, sin siquiera saber que perdemos libertades, muchas veces desconocidas, impensadas, inimaginables, insoportables quizás si las hacemos conscientes.
Nos mentimos en las mismas verdades, siempre dichas a media, en voz baja, a escondidas.
Nos mentimos diciendo cosas que creemos fervientemente, pero que en algún momento se desarman, nos muestran otra cara, aquello que no sabemos o no queremos.
Nos mentimos porque nos hace felices, y nos aleja del miedo atroz de decir una verdad que al momento de decirla deje de ser tal.

Enviado desde mi iPod

12 de agosto de 2012

No reconozco

Ya vez que la vida tiene el mal gusto de seguir su curso sin contar contigo, porque la vida no se detiene, no para, corre, no camina, corre. Uno siente a veces que el viento nos empuja, que nuestros pies no pueden parar, que debemos seguir adelante, apurados, tomando decisiones, acciones, sin poder detenernos a pensar o a meditar.
La carrera de la vida nunca se termina, y a mi entender es larga, no corta como muchos dicen. Podemos pensar que es corta si tenemos la mentalidad de vivir cada minuto como si fuera el último, pero yo prefiero creer que es larga y que por eso nos da las posibilidades de vivir más cosas, de pasar más experiencias.
No todas esas experiencias son buenas, a veces nos toca correr en terrenos más complicados, con obstáculos, subidas, desniveles. Sin embargo no bajamos el ritmo y seguimos adelante, porque las patadas en el culo tiran para adelante, porque nada es tan poderoso como para hacer que nos detengamos, porque no hay escudos ni defensas ni caparazones que pesen lo suficiente para hacernos parar, y aunque corramos con nuestra coraza puesta siempre vamos a seguir adelante.
Aunque corramos solos, aunque no veamos esas huellas junto a las nuestras, la vida sigue su curso sin contar conmigo y sin contar con vos, solo sigue, fluye, me lleva quien sabe donde, quien sabe porque caminos, por más que lo intente no puedo elegir.

11 de agosto de 2012

Últimamente se vuelve Siempre

Hace diez años, o quizás un poco más, ya perdí la noción de aquellos días, escribía mi primer texto, en una vieja máquina de escribir prestada. Un texto que durante meses retoqué infinitamente, maserándose cada día por mi vida, en mi cabeza, reflejándose informe e inconexo a través de mis palabras. Ese texto se llamo y siempre se llamará "Últimamente", como su canción, como esa canción que habla de un momento y de un deseo de futuro. Desde entonces sus letras me permitieron eso, abrirme, inspirarme, conectarme con ese no se qué que llevo dentro y que siempre escupo en letras. Ese texto dio vida a este blog, me dio la necesidad de expresarme, me abrió los ojos ante una forma de escape emocional que hasta el momento me acompaña. Y anoche, escuchándolo ahí en vivo, no podía evitar pensar cien nuevos textos, las palabras se agolpaban en mi cabeza y hervían por salir. No me pasa como con otros que uno siente que la canción cuenta la propia historia, que le habla a uno. No, él genera algo diferente, despierta sensaciones diferentes con cada frase, me hace pensar má allá de la estructura de una simple canción, más allá de mi propia estructura. Me hace pensar que las palabras son interminables, implacables, imposibles de ser detenidas, que mientras tenga voz y letras todo puede ser explicado, dicho, que ningún sentimiento, sensación o vivencia merece morir dentro, que hay cosas que exceden esas palabras que quedaran plasmadas en mis textos, y que no todo exceso es malo.
Así que modificando aquello que siempre dice, familiares y amigos, si conocen el contenido de alguna de estos textos, no dejen de acompañarme en el viaje de expresarlos, de sentirlos, de maserarlos dentro y explotarlos fuera, con toda la pasión que eso implique.

6 de agosto de 2012

Vértigo, que el mundo pare

Subidas y bajadas, idas y venidas, esa calma que no llega para detener el implacable vértigo. Esta cabeza que se revoluciona cada cierto tiempo, a la que le cuesta tanto relajarse. Me encierro en mi propia cáscara, ese escudo infalible, infaltable, el ostracismo perfecto, el aislamiento de las ideas, a ver si así solas se acomodan un poco y dejan de golpearme.

Esa necesidad imperante de entrar en acción, de un cambio brusco, de un giro inesperado, de que la vida tuerza en una esquina y me deje patas para arriba.

Es raro, las ganas de caos, de movimiento, se cruzan con la necesidad de bajar un par de cambios, de tranquilidad, de no pensar. Quizás es eso, el no pensar, la acción no da tiempo a la idea,la adrenalina del movimiento no da tiempo para la reflexión, para la crítica, para golpearse por lo hecho o no hecho.

No sé que será, pero en definitiva no me aguanto en esta piel, necesito estallar y ya.Ni el llanto llega a salir, se queda ahí atorado, sin saber cómo escapar, por qué hacerlo, la angustia queda muda e inconclusa. 

20 de junio de 2012

Mientras me aguanten los huesos

"Sé que no puedo dormir porque siempre estoy soñando: en invierno con el sol, con las nubes en verano". Soñar incoherencias, cosas absurdas, un mundo patas para arriba, nos quitará el sueño, nos mantendrá despiertos por las noches, pero tiene un no se que particular que lo hace casi adictivo.
Luego de días de esa confusión casi puber (como bien señaló una amiga por allí), encuentro la calma y la paz necesaria en mi propia cotidianidad.
Es extraño, porque mucha gente le teme a estar sola (yo era así hasta hace unos años), le tiene miedo a la rutina, a quedarse en casa, a lo cotidiano.
Y sin embargo yo encuentro en este espacio y tiempo tan mío algo que nadie me puede perturbar.
Después de días de no estar cómoda ni en mi propia cama, volver a sentir ese algo particular que me da la soledad, esa conexión conmigo misma que me deja ser más allá de la hostilidad del mundo exterior.
Quizás algunos lo vean como una forma de acorazarme, de esconderme atrás de un escudo. Yo creo que es al revés, creo que plantarme sobre mi propio terreno me da otra posición para enfrentarme al mundo, otra seguridad. No me escondo, al contrario, yo le pongo el pecho a todo lo que siento, pienso y a las consecuencias que eso trae en mi vida.
Así que sin planes ni ataduras me zambullo nuevamente a la vida, sin miedo a los golpes que puedo recibir, solo miedo a no estar tomando las decisiones correctas.



17 de junio de 2012

Ser o no ser

Tantas ideas corren por mi cabeza que a veces siento que si logro capturar una sola, aunque sea, voy a entender algo. Pero no, no creo que sea tan fácil, creo que este caos en algún punto me sirve. ¿En qué punto? No lo sé, no lo termino de entender tampoco, pero tanta energía dando vueltas no puede ser gratis, alguna consecuencia tiene que tener, algo se está gestando en esta mi cabecita, será una idea, una conclusión, un plan. No lo sé.
¿Será mi maldita necesidad de meter todo en su correcta estructura e ir cerrando asuntos? Es posible, pero no creo tampoco que sea algo tan sencillo. Lo que siento en este momento es que me faltan piezas del rompe cabezas. No, no me faltan jugadores ni caramelos en el tarro. Me refiero  a que me faltan pedazos de la situación para terminar de armar el cuadro y ver las cosas como tienen que ser o no ser.
siempre me costó mucho luchar contra mis impulsos, pensar en frío, dejar que las cosas se acomoden solas. No es mi filosofía, no creo que sea la solución a nada. Pero la gente dice que a veces la inacción es una manera de hacer algo, es una decisión tomada no actuar, quedarse quieto, esperar.
¿Esperar qué? No tengo idea, si lo supiera todas estas ideas que corren en mi cabeza se quedarían quietitas un momento y me dejarían ver lo que hay de fondo, aquello que las entrelaza, aquello que no alcanzo a ver.
¿Vieron esos momentos en que cada frase de una canción, de un libro, los remite a algo pero no pueden terminar de saber a qué? Quizás nunca les pasó, pero eso es lo que me está pasando a mí. Y si hay algo que me descoloca es la incertidumbre, no saber que hacer, no saber qué me pasa, no saber que siento, que pienso.
Dejarme ser o padecer en el intento, esa parece ser la cuestión.

16 de junio de 2012

Demasiado silencio

A veces extraño correr a fondo y estrellarme contra la pared, no soy una persona pasiva (siempre lo digo), no sirvo para quedarme sentada y esperar que el mundo pase.
Pero a veces uno no sabe que hacer, o no tiene nada para hacer, no hay ningún objetivo que nos movilice, que nos haga arrancar.
Si, es así, extraño correr riesgos, extraño la adrenalina del no saber que va a pasar, el miedo a las consecuencias, a las heridas, a las cicatrices.
Quiero sentir esa energía que fluye adentro antes del golpe, esa sensación única que da correr un riesgo.
Soy así, que le voy a hacer, la monotonía me está matando, extraño la pasión en cualquiera de sus facetas. ¿Está girando el mundo? A pararlo y darlo vuelta, que gire para el otro lado o que se quede quieto y seamos nosotros los que lo hagamos girar a fuerza de correr sin rumbo.

12 de mayo de 2012

Letters to Juliet

"'What' and ‘if’ two words as nonthreatening
as words come. But put
them together side-by-side and they
have the power to haunt you for the
rest of your life: ‘What if?'..."


"I don't know how your story ended.
But I know that if what you felt
then was love - true love - then
it's never too late. If it was true
then it why wouldn't it be true
now? You need only the courage to
follow your heart..."


"I don't know what a love like that
feels like... a love to leave loved
ones for, a love to cross oceans
for... but I'd like to believe if I
ever felt it. I'd have the courage
to seize it. I hope you had the
courage to seize it, Claire. And if
you didn't, I hope one day that you
will."

29 de abril de 2012

Conocerte con los ojos cerrados

Partamos de esta idea romántica, que no comparto, de que existe el amor a primera vista. Esto deja demasiado librado a un solo sentido lo que no tiene que ver con ningún sentido en realidad. A primera vista nos habla de eso que entra por los ojos, de aquello que miramos, de una imagen, que puede corresponderse o no con la realidad que representa. Otra frase hecha apoya mi postura: no todo lo que brilla es oro.

Durante mucho tiempo afirmé que me doy cuenta cuando alguien me gusta o no la primera vez que lo veo, desde el primer momento algo me llama la atención. Ya descreo de eso que decía, no porque alguna experiencia me haya probado lo contrario, sino porque con el tiempo comprobé que la mirada es el más subjetivo de nuestros sentidos. A veces vemos algo hermoso influidos por nuestros sentimientos y nos hacen verlo así, y lo contrario también pasa: cosas que nos generan rechazo, no podemos ni verlas.

De nuevo, todavía la experiencia no me demostró cual de las dos ideas es la correcta o si alguna está errada, pensar que el amor parte de una sola mirada me deja con gusto a poco, prefiero pensar que es algo que se gana paso a paso, pese a las primeras impresiones, pese a la manera en que nos engañan los ojos.

Una persona, que no voy a nombrar porque es piedra, una vez me preguntó qué puntaje le daba a mi ex novio en cuanto a lindo. Mi respuesta fue: 6, y esta misma persona no podía creerlo. Me insistía en que si estuve con él era porque lo consideraba un número más alto. Lo que no logré que entendiera (lo cual no me sorprendió en absoluto) es que cuando uno está enamorado siempre ve al otro como un 10, cualquier gesto del ser amado nos parece maravilloso y valioso. Pero una vez que ese amor se fue, como es el caso con mi ex, uno puede volver a ser objetivo, ve las cosas con los ojos del cuerpo y no con los del corazón, y puede ser sincero y poner un 6 cuando es merecido.

Así que me muestro contraria a la idea del amor a primera vista, yo, una romántica extrema, porque es muy simple dejar la responsabilidad en un solo segundo, en un solo momento, en un solo sentido. Es no hacerse cargo de tantas otras cosas que involucran el nacimiento de un amor.

23 de abril de 2012

Arriba del 41

Siempre que me pongo a escribir, las mismas ideas surgen para empezar un texto: respirar hondo, dejar la mente ir, las ideas que vuelan solas. Quizás porque para mí escribir no implica solo el texto, sino que incluye todo el proceso que me lleva a ello.
Una vez me preguntaron cada cuanto escribo en el blog, y la respuesta fue que cuando me sale. Porque es así para mí, es un proceso en sí mismo, desde que la primer idea llega a mi cabeza, pasando por el camino que me permite hacerlas palabras, hasta el momento en que logro plasmarlas en un texto.
Hoy las palabras llegan así de la nada, arriba de un colectivo, sin una idea puntual que las inspire, solo la necesidad que escribir lo que me viene a la mente.
Quizás exista un patrón, quizás mi cabeza tiene un disparador, algo que genera esta necesidad, pero todavía no logro identificarlo y la verdad que no quiero hacerlo. Prefiero esta libertad de acción que me lleva a mover los dedos, a tipear, donde sea que este, en el momento que sea.
Muchas veces la vida nos inspira, muchas veces no, y así y todo escribo.
Me alegra tener esto que me puede salir por impulso y que nadie ni nada puede detener.

26 de febrero de 2012

Miedos

En la vorágine del cambio, de la incertidumbre del momento, de las cosas que fueron seguras durante años pero que llegan a su fin, dentro de todo eso uno busca aferrarse a otras cosas, otras seguridades, otras verdades propias.
El problema es que en el pánico del movimiento, no necesariamente nos aferramos de la mejor manera, sino de la manera que nos sale para sentirnos atados a algo, para anclar, para no sentirnos a la deriva.
Me causa intriga esa necesidad que siempre tuve de un terreno firme. Es solo mía esa inquietud o a todos les pasa? Dejé el que siempre fue mi lugar seguro, aunque hace un tiempo se tambaleaba y eso se reflejaba en un montón de cosas, incluso algunas positivas, porque deja el lugar a que nuevas cosas surjan, aunque tambaleantes o débiles, nuevos planes se forjan, nuevos escenarios se dibujan.
Quisiera poder hacer todo esto sola, me gustaría no depender tanto de quienes me rodean, poder empezar todas esta nuevas cosas con mi propio sostén únicamente. Pero no lo logro. Lo cual es irónico porque hasta no hace muchos años consideraba que la mayoría de las cosas de mi vida las había conseguido sola, sin esfuerzo.
Esto me plantea dos miedos: primero, todavía no sé la manera de poner un limite al otro cuando en algún momento yo le doy entrada, si yo abro la puerta, como poner el parate? Porque no es raro que yo me sienta asfixiada, atosigada, ahogada, lo que automáticamente me retrae a mi viejo y conocido ostracismo. Segundo, el punto contrario, me cuesta a mi poner el stop en aquellos casos en que me sentí segura, firme, siempre me paso de revoluciones y causo el efecto de ostracismo en el otro.
Existen puntos medios para cualquiera de los dos casos? Son mis miedos fundados o son hijos de mis miedos primarios?
Lo que sea que pase, solo esta logrando que me aislé de una manera u otra, y que me sienta caminando sobre arenas movedizas en cualquier momento menos cuando estoy sola...

22 de febrero de 2012

Chile parte 1: la previa interior

Día 1 de mi primer viaje sola. Un poco nerviosa, más ansiosa que otra cosa, es algo que hace varios años que quería hacer pero nunca me había animado. Creo que no es una cuestión de coraje, eso viene solo cuando llega el momento correcto. Y que tiene este momento que tantos otros no tenían? Muchas cosas: una libertad mental que hace mucho que no sentía, que alguien me ayudó a descubrir pero que no había hecho propia hasta ahora; una libertad emocional que tuve que aprender que aceptar y a hacerla mía, propia, privada, a mi manera y a mi tiempo; una seguridad sobre lo que tengo y lo que quiero, las posibilidades, los impedimentos, los facilitadores.
No sé qué va a salir de esta experiencia, pero sea lo que sea me va a ayudar a seguir trabajando en esto que soy en lo que me quiero seguir convirtiendo. La evolución es constante, solo es cuestiónu de llegar al punto donde comienza y saber reconocer el camino, sin apartarnos en las dificultades.
Por ahora, les escribo desde el avión de ida y lo subo cuando aterrice. Los mantengo al tanto.

12 de febrero de 2012

Varios asesinatos, una resurrección

Ya les conté que uno de los placeres que me dio la lectura es Sherlock Holmes, el protagonista de la primer novela que leí. A lo largo de los años, las varias adaptaciones que se hicieron de este personaje y sus historias me dejaron mucho que desear, tanto que cuando salió la miniserie de la BBC no quise saber nada con verla, temerosa de una nueva decepción.
Porque ¿cuál es el problema con las adaptaciones de un personaje querido? Lo más usual es que comparemos eso que vemos en pantalla con la imagen mental que creamos y eternamente mantuvimos, y claramente nunca le va a llegar ni a los talones porque la imagen en nuestras cabezas tienen más detalles incluso que los indicados por el autor. Pero también existe una cuestión técnica, casi teórica, y son los detalles que el autor sí nos provee y que no podemos evitar comparar con la adaptación. Esto último es lo que me pasó con las versiones de Sherlock Holmes previas: había leído tantas veces todas las novelas, que cualquier detalle perdido, omitido o mal utilizado, significaba un golpe a mi hígado de fanática.
Sin embargo, ante la insistencia de varios conocidos, decidí probar suerte con la miniserie en cuestión. Grata sorpresa me llevé, pese a ser un Sherlock moderno, lejos de las calles victorianas y el sombrero hongo de Watson, contiene en esencia los rasgos del Sherlock más puro, como recién salido de la pluma de Sir Arthur Conan Doyle. Nos presentan a un Sherlock con esa picardía intelectual tal cual el original, con su sarcasmo que no llega a serlo porque ni siquiera se encuentra interesado en dar a entender algo a quienes nunca lo entenderían.
Así mismo nos presentan a un Watson inocente pero no por eso cobarde, con sus manías de militar y médico, con su cabeza romántica e idealista puesta en juego en cada caso.
Como extra para agrado de los fanáticos, si bien los misterios no son adaptaciones de los originales, cada capítulo nos provee de algunas particularidades que nos rememoran a las investigaciones plasmadas por Conan Doyle, pequeños detalles que hacen sonreír a cualquier adicto al detective londinense.
En definitiva, lejos de cualquier adaptación que se haya hecho con anterioridad, la miniserie de la BBC logra resucitar la esencia de Sherlock y Watson y fundirlos con la sociedad actual de una manera magistral.

3 de enero de 2012

03-01-2012

La paz interior va más allá de un poco de verde cada tanto. La paz interior va más allá de un poco de silencio y alejarse de la gran ciudad. Es una paz que solo se alcanza cuando uno realmente disfruta los momentos que pasa, ya sean buenos, excelentes, o simplemente aburridos o hasta malos. Sí, los momentos malos hacen a la paz interior, porque nos hacen a como somos, a como aprendemos a tomarnos las cosas, como las afrontamos y salimos adelante.
A veces un poco de música nos ayuda a llegar a ese punto de paz, a veces una película, un libro, un olor. A veces solo vivir el día de la manera en que queremos, solo con eso nos descontracturamos lo suficiente para alcanzar un poco de paz.

2 de enero de 2012

02-01-2012

A veces tomo decisiones o hago cosas que no se cómo juzgar. ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Existen otras maneras de hacer las cosas?
Sigo sin arrepentirme nunca de mis actos, sin embargo me permito dudar de ellos. El problema es cuando sentimos que algo es un error pero no logramos identificar por qué. Es un problema porque soy demasiado racional, y para considerar algo un error no me alcanza con una corazonada, tengo que encontrar el motivo.
¿Quizás el error es pensar esto tanto? ¿Quizás tengo que asumir que si mi lógica no le encuentra error es por que no lo hay?
Mi instinto me dice algo, mi cabeza algo distinto y mi cuerpo una tercer cosa.
¿Me hacen un favor y se ponen de acuerdo por favor?
Analizando creo ver que esa corazonada es sentir que me hieren el ego. ¿Eso existe o lo estoy inventando? El ego es muy susceptible, lo prefiero a que me hieran las sentimientos, obviamente. Pero me embola que metan a mi ego en juego.
Si las cosas son simples, tranquilas, llanas, sin nada extra ni nada de menos, son, ¿para que carajo complicarlas con boludeces? ¿Soy yo la que las complica dandoles tantas vueltas o son los otros? Para todo el resto es más fácil tomar una postura, aislarse o enojarse o ignorar una situacion. Y no hablo de un solo caso concreto, hablo de diferentes situaciones de la vida, donde veo que el resto de las personas reaccionan de una manera en que yo no lo haría, que no entiendo, que creo innecesaria, que me parecen fuera del sentido común, de la lógica y de la razón.
Si, ya sé, pienso demasiado las cosas, lo bueno es que nunca llego a falsear la rosca, me aburro antes de lograrlo o encuentro otra cosa para darle vueltas.
Solo quiero cosas simples este año en mi vida, que nadie me joda, total yo no jodo a nadie. Quiero mantener cerca a la gente que me hace bien, de manera natural, porque tenerlos cerca me hace sentir más yo, me golpean el ego a veces pero son más las veces que me lo levantan.

1 de enero de 2012

01-01-2012

Hay cosas que no tienen precio: despedir el año y  recibirlo con la gente que uno quiere, poder brindar por las nuevas vidas en camino, por el amor que se cristaliza en hechos, por un buen año que se fue y por uno mejor que vendrá. Sentir a la distancia el cariño de mucha gente que también te está pensando en ese momento de buenos deseos y esperanzas.
Siempre flaqueo entre el optimismo exagerado y el pesimismo depresivo, y quizás ahora estoy en el primer punto, pero siempre tiene que ver con lo que me pasa y con lo que me rodea. En este momento, con tanta incertidumbre por delante, tantas cosas por hacer, todavía puedo sentir las fuerzas necesarias para hacerlo, para seguir caminando, para afrontar cualquier cosa que se me presente.
Con esas energías di el primer paso del año, con toda la fuerza puesta en caminar hacia donde quiero y donde debo.
Brindemos que hoy es siempre todavía!