30 de noviembre de 2011

Knowing

"Un inconciente, ya inmanejable", que nos juega malas pasadas, o buenas, quien sabe. Solo sé que nunca creí en los momentos justos, pero a veces la vida nos muestra cosas nuevas. Solo sé que este año se dio vuelta como una media en el último tiempo y resulta que ahora está del derecho. Solo sé que... nada.... sé lo que tengo delante, sé el camino que tengo bajo los pies, sé lo que quiero de mi futuro.
Pero en definitiva me doy cuenta que solo sé.

23 de noviembre de 2011

El tiempo que pasa en un pestañeo

Entrando en etapa de reflexión. Tenía que suceder, venía de varios meses tranquila. Además ya llega fin de año, momento de balance, análisis, resumen, tratar de mirar para atrás y para adelante al mismo tiempo.
Creo que no me puedo quejar, el año tuvo sus altas y sus bajas, no fue un año tan bueno como el pasado, pero no dejó de traer sus cosas. Especialmente trajo madurez, trajo un reacomode de ideas importantes, trajo claridad y oscuridad en el mismo paquete.
Abrir los ojos, poder ver las cosas más claras, a veces no causa el efecto deseado, porque hacerse cargo de lo que eso implica, lleva un enorme esfuerzo detrás. Un esfuerzo que vale la pena hacer, eso sin dudas, pero un esfuerzo grande al final. Una cantidad de energía y voluntad puestas a dar vuelta el rumbo, a cambiar la corriente, a ir en contra de las costumbres y actitudes más arraigadas en nosotros mismos, convertirnos en quienes queremos ser y no quedarnos sólo con quienes somos.
Sí, este año mi cabeza se golpeo varias veces, lloré como hace mucho que no lo hacía, pero sentir todo eso sigue siendo tan dulce que intoxica, que me hace sonreir ante el recuerdo más doloroso.
Como me pasó toda la vida, no me arrepiento nada de lo que hice ni dejé de hacer, no cambiaría un segundo de mi pasado, absolutamente todo significó algo al final. Solo pido que tanto esfuerzo no sea en vano, poder ser quien deseo, poder construir mi camino, poder ser.

3 de noviembre de 2011

Frases que me deja la música

  • Solo el amor alumbra lo que perdura, solo el amor convierte en milagro el barro.
  • Si he de morir, quiero que sea contigo.
  • Quiero volar, lejos de aquí escapar. Dime, mi bien, quien me llorará si me dan alas y echo a volar.
  • Ojala se te acabe la mira constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
  • Miran al cielo y piden un deseo: contigo la noche más bella.
  • Nunca dejes de buscarme, la excusa más cobarde es culpar al destino.
  • Que me tenga cuidado el amor, que le puedo cantar su canción.
  • Se ha perdido mi forma de amar, se ha perdido mi huella en su mar.
  • Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal porque me mató tan mal y seguí cantando.
  • Que maneras más curiosas de recordar tiene uno.
  • No cometas el crimen varón si no vas a cumplir la condena.
  • Voy a vivir para repetir otra vez este momento.
  • Quiero vivir dos veces para poder olvidarte.
  • Solo tenerte cerca siento que vuelvo a empezar.
  • Nunca habrá cosa más bellla que tú, cosa más linda que tú, única como eres, inmensa cuando quieres, gracias por existir.
  • Perdona si hago de cuenta que no te he perdido. 
  • Estoy buscando una palabra en el umbral de tu misterio.
  • Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa.

17 de septiembre de 2011

La Autonomización toyotista

A veces somos nuestro peor enemigo, debemos huir de nosotros mismos, de nuestras ideas, de nuestros impulsos. A veces debemos atarnos las manos, decirnos "no" y convencernos de ese no.
El auto control no es fácil, y menos para una persona impulsiva como quien les escribe, que no cree en "que hubiera pasado si...", ni cree en dejar que las cosas fluyan.
¿Porqué no creo en ninguna de estas dos cosas? Eso es algo que nunca me puse a pensar. No soy una persona que haya tenido muchas experiencias en su vida, de hecho escucho demasiado seguido el "¿En serio nunca...?". Sí, en serio, hasta el año pasado no había remontado un barrilete! Entonces no tiene que ver con ser una persona lanzada, porque claramente no lo soy. Creo que existe una diferencia entre lanzada e impulsiva. En lo que sí creo es en que las oportunidades se dan una vez en la vida, y es tomarlo o dejarlo.
¿Esto me hizo pegarme muchos porrazos? Probablemente, muchísimos, demasiados. O sea que tengo que empezar a dejar de seguir mis impulsos el 100% del tiempo y tengo que empezar a racionalizar mis decisiones.
Uy, soy una contradicción caminando! Racionalizo siempre todo y termino actuando por impulso! Esperemos que de esta salga ilesa y logre mi objetivo de que la racionalidad le gane a los impulsos. Agustina, las cosas pensadas a veces salen mejor.

15 de septiembre de 2011

Prendiendo y apagando

Me gustan estas épocas en las que puedo escribir casi todos los días, cuando las ideas son tan claras y tangibles que puedo volcarlas en el teclado con tanta facilidad,
Quizás no tiene que ver con una cuestión de claridad de las ideas, porque eso creo que nunca se da en mi caso. Siempre tengo una maraña de cosas en la cabeza, un enredo que da vueltas todo el día. Lo importante es que hoy no me quita el sueño, que hoy me permite sentarme y escribir.
A veces siento que un frío rodea mi cabeza, como si de golpe me tiraran un balde de agua fría o simplemente saliera a la calle en una noche invernal. Es una sensación de segundos, un frío físico que no alcanza al resto del cuerpo, solo se produce ahí arriba. A veces creo que es un mecanismo de defensa de mi propia cabeza, tratando de enfriar ideas, tratando de lograr que "Chispita" no se prenda.
Me retiro a tiempo, mi cabeza tiene que dejar de tener las ideas tan claras y ponerse a estudiar un poco.

14 de septiembre de 2011

Y de a poco todo cambia de color

Supongamos que esta es la vida que me toca vivir, que no hay nada que pueda hacer para modificarla, solo me queda vivirla. Supongamos que las circunstancias son estas, que uno tiene que aprender a mantener las bolas dando vueltas en el aire mientras el piso se mueve y nosotros mismos nos movemos de un lado para el otro. Supongamos que nada es tan fácil como dejar que las cosas fluyan, nada tan sencillo como esperar a que las cosas pasen. Porque la realidad es que nada pasa, nada fluye, nada es determinado simplemente por el paso del tiempo, todo requiere una acción, una determinación, una decisión.
Sí, a veces nos cansamos de decidir, de determinar, de accionar. Sin embargo, no nos queda otra opción, porque las bolas tienen que seguir ahí arriba porque de otra manera se nos caen en la cabeza y nos lastiman.
Así que sigamos haciendo acrobacias, sigamos mantiendo las bolas en el aire, dejemos que el tiempo pase y todo siga su curso, pero sin quedarnos quietos mirando, sino tomando parte activa en lo que las vida nos presente. Aunque no nos guste, aunque no sea lo que esperamos, aunque de tanto en tanto nos deje una cicatriz, vivir solo cuesta vida, solo nos cuesta el esfuerzo de respirar, el resto es pasajero, forma parte de la experiencia, pero no deja de ser algo que a veces viene y a veces se va. Lo que queda somos nosotros, nuestras experiencias, lo ganado y lo perdido, quienes quedamos después de cada derrota y cada triunfo, lo que vamos construyendo con lo que nos toca.
Las metáforas de heridas y cicatrices van a quedar, no las voy a poder borrar aunque lo intente, solo queda convertirlas en nuevas cicatrices y ver como se cierran y se vuelven parte de la propia piel, determinando quien soy y quien quiero ser.

8 de septiembre de 2011

Pateada

Quien diría que algún día me iba a sentir así. Quien diría que esto me pasaría. Quien diría que mis teorías elaboradas en años se iban a derrumbar y volver a levantar.
Quien dice que los escudos no sirven. Quien dice que no podemos escondernos detrás de una coraza. Quien dice que así no estoy mejor.
Quien dirá lo que me depara el futuro, cuando todos los días me siento a pensar en el mañana y cuando llega actúo diferente a lo pensado. Quien dirá si alguna vez volverán a caer los escudos y las defensas, espero que así sea, que haya un momento en que valga la pena.
Las patadas en el culo tiran para adelante, poco protocolar, pero nunca más real.

4 de septiembre de 2011

Blanco

Algunas palabras no tienen sentido, algunas ideas no tiene palabras, algunos gestos no tienen definición, algunas situaciones no tienen salida.
Pensar mucho hace mal, pensar poco nos trae problemas, pensar lo justo a uno nunca le sale ¿quién sabe qué es eso? Si alguien lo sabe que me de la receta.
Las ideas van más allá de límites, de definiciones, de estructuras. Las ideas vuelan por todos lados, nos atrapan sin previo aviso, nos asfixian, nos acarician, nos golpean, nos besan.
¿Volar sobre una idea o dejarla volar sola? ¿Volar huyendo de ella o atraparla en pleno vuelo? ¿Será posible alguna de estas opciones o son todas tan imposibles como querer definir una idea?
Cuando uno intenta vaciar la cabeza, bajar las revoluciones, concentrarse en algo distinto, la conexión que logra en ese momento con uno mismo es tan difícil de describir como cualquier idea. Pero existe. ¿Es ese quizás el momento donde uno logra realmente apagar las ideas y la cabeza? Dicen que esto no se puede hacer, yo creo haber encontrado un atajo, el problema es que no es posible ponerlo en práctica en cualquier momento ni en cualquier lugar. Algunos bajan a un pozo y se agarran de un bate de béisbol, yo tengo algo un poco más convencional, pero no menos difícil de accesar.
Quizás el difícil acceso tenga que ver con la dificultad para acallar las ideas, quizás algún día logre que el procedimiento sea más sencillo, lo que implicaría que mi cabeza sea más sencilla.
Mmmm otra vez pensando en imposibles.

31 de agosto de 2011

Choice

Odio estos momentos en que me agarra la incertidumbre, cuando no se cómo actuar, cuál es la mejor manera, la mejor manera para mí. ¿Qué está bien? ¿Qué me sirve y qué no?
Agustina, respirá hondo, poné la mente en blanco, tratá de encontrar tu eje...
Pero poner la mente en blanco es tan difícil cuando tantas cosas te abruman, cuando todo lo que te rodea implica una idea, cuando hay tantas cosas para decidir, para tener en cuenta, para repensar.
Como dije en un texto anterior, todo en la vida son decisiones, el punto es que cuanto más consientes, más difíciles son las mismas. Hoy me gustaría dejar de decidir, por una vez me gustaría creer de manera tajante en el Destino, creer que algo más allá mueves los hilos y no hay nada que haga o deje de hacer que cambie lo que vaya a pasar.
Sí, es muy cobarde este pensamiento, me desligaría de toda responsabilidad y haría todo tan fácil.
Fácil.... que era eso?

27 de agosto de 2011

Bubble

Supongamos que uno realmente puede tomar sus propias decisiones, que cada cosa en la vida depende de aquellos que nosotros decidamos de manera consiente. Supongamos que todo es tan sencillo como hacernos cargo de eso y vivir con esa responsabilidad.
Nada es tan sencillo, nunca las decisiones son totalmente consientes, no todo depende de nuestras propias decisiones.
Si bien yo me quejo de cuando me siento sola, la mayoría de las veces busco el aislamiento adrede, busco esa soledad que da una paz más allá de esto, porque no nos vemos "tocados" por las decisiones de otros, porque esa soledad si es una decisión propia, porque este círculo cerrado que me armo la única que pone las reglas soy yo y nadie puede ingresar y modificarlas.
¿Dibujar ese círculo es una decisión? Quizás no, quizás es el instinto que me lleva a hacerlo, un instinto de supervivencia, de protección. Un instinto que quiere resguardarme de aquello que hay afuera y que uno nunca sabe con qué nos va a salir.