4 de septiembre de 2011

Blanco

Algunas palabras no tienen sentido, algunas ideas no tiene palabras, algunos gestos no tienen definición, algunas situaciones no tienen salida.
Pensar mucho hace mal, pensar poco nos trae problemas, pensar lo justo a uno nunca le sale ¿quién sabe qué es eso? Si alguien lo sabe que me de la receta.
Las ideas van más allá de límites, de definiciones, de estructuras. Las ideas vuelan por todos lados, nos atrapan sin previo aviso, nos asfixian, nos acarician, nos golpean, nos besan.
¿Volar sobre una idea o dejarla volar sola? ¿Volar huyendo de ella o atraparla en pleno vuelo? ¿Será posible alguna de estas opciones o son todas tan imposibles como querer definir una idea?
Cuando uno intenta vaciar la cabeza, bajar las revoluciones, concentrarse en algo distinto, la conexión que logra en ese momento con uno mismo es tan difícil de describir como cualquier idea. Pero existe. ¿Es ese quizás el momento donde uno logra realmente apagar las ideas y la cabeza? Dicen que esto no se puede hacer, yo creo haber encontrado un atajo, el problema es que no es posible ponerlo en práctica en cualquier momento ni en cualquier lugar. Algunos bajan a un pozo y se agarran de un bate de béisbol, yo tengo algo un poco más convencional, pero no menos difícil de accesar.
Quizás el difícil acceso tenga que ver con la dificultad para acallar las ideas, quizás algún día logre que el procedimiento sea más sencillo, lo que implicaría que mi cabeza sea más sencilla.
Mmmm otra vez pensando en imposibles.

31 de agosto de 2011

Choice

Odio estos momentos en que me agarra la incertidumbre, cuando no se cómo actuar, cuál es la mejor manera, la mejor manera para mí. ¿Qué está bien? ¿Qué me sirve y qué no?
Agustina, respirá hondo, poné la mente en blanco, tratá de encontrar tu eje...
Pero poner la mente en blanco es tan difícil cuando tantas cosas te abruman, cuando todo lo que te rodea implica una idea, cuando hay tantas cosas para decidir, para tener en cuenta, para repensar.
Como dije en un texto anterior, todo en la vida son decisiones, el punto es que cuanto más consientes, más difíciles son las mismas. Hoy me gustaría dejar de decidir, por una vez me gustaría creer de manera tajante en el Destino, creer que algo más allá mueves los hilos y no hay nada que haga o deje de hacer que cambie lo que vaya a pasar.
Sí, es muy cobarde este pensamiento, me desligaría de toda responsabilidad y haría todo tan fácil.
Fácil.... que era eso?

27 de agosto de 2011

Bubble

Supongamos que uno realmente puede tomar sus propias decisiones, que cada cosa en la vida depende de aquellos que nosotros decidamos de manera consiente. Supongamos que todo es tan sencillo como hacernos cargo de eso y vivir con esa responsabilidad.
Nada es tan sencillo, nunca las decisiones son totalmente consientes, no todo depende de nuestras propias decisiones.
Si bien yo me quejo de cuando me siento sola, la mayoría de las veces busco el aislamiento adrede, busco esa soledad que da una paz más allá de esto, porque no nos vemos "tocados" por las decisiones de otros, porque esa soledad si es una decisión propia, porque este círculo cerrado que me armo la única que pone las reglas soy yo y nadie puede ingresar y modificarlas.
¿Dibujar ese círculo es una decisión? Quizás no, quizás es el instinto que me lleva a hacerlo, un instinto de supervivencia, de protección. Un instinto que quiere resguardarme de aquello que hay afuera y que uno nunca sabe con qué nos va a salir.

25 de agosto de 2011

Con Tchaikovsky en los oidos

Y como tantas veces hice antes, declaro día 1. Día 1 de intentar volver a mi eje (soy realista, lo nombre intento, espero convertirlo en logro). Día 1 de dejar que el cerebro descanse después de tanto malambo que tuvo este año.
A veces uno le da tantas vueltas a la tuerca que se olvida de la forma original de la rosca. A mí me pasa particularmente, ir sumando todo a un gran ovillo, sin importar qué, sin discriminar por qué, hasta que pierde en algún momento la forma y queda enredado.
Sabiendo que todas las cosas en las que pienso no son vanas, sabiendo que son cosas en las que tengo que pensar, solo me queda hacerlo de una manera diferente, más productiva, más sana.
Tomarme las cosas de una manera más tranquila nunca fue mi fuerte, sin embargo en algún momento lo logré, lo que prueba que es posible.
¿Cómo? El tiempo lo dirá, este año no es igual que el pasado, la forma de conseguirlo tampoco va a ser igual. Pero el ya intentarlo implica un cambio de ideas que quizás generen algo nuevo.

22 de agosto de 2011

Por qué hablamos....

Abandonar mis palabras no fue tanto una decisión mía como una de mi cerebro, mi cuerpo, algo adentro mío que me alejó instintivamente de mi blog, vaya uno a saber por qué.
No es que todo tenga que tener un por qué, de hecho estoy convencida que pocas cosas lo tienen. Es cuando me pongo a pensar en cosas como estas cuando mi lógica y mi sentido común se pierden en algo más grande, más inmenso, algo sin un por qué. Sin un por qué, con un quizás, un hasta luego, un quizás nunca, un tal vez, un jamás, una visión, sin un por qué.
Ese mismo "vaya a saber uno qué" que me acerca cada tanto al teclado, me recuerda que tengo algo acá dentro intentando salir, ya no por las mismas razones que antes (lo que alivian a mi parte lógica y mi sentido común, que vuelven a aparecer detrás de un mueble), sino por la mera razón de necesitar existir, de necesitar ser plasmado de alguna manera en el exterior, convertirse en más que ideas convulsas luchando dentro de un cuerpo. Quizás es más lo que dejo adentro que lo que logro plasmar, quizás encubro con esto más de lo que termino diciendo.
No lo sé, solo sé que escribo sin un por qué y hasta ahora para mí es la mejor forma de hacerlo.

19 de mayo de 2011

Sosteniendo arena

A veces se logra apagar parte del cerebro, una pequeña parte de él deja de carburar, de pensar, de correr, de llevar impulsos eléctricos de manera casi obsesiva.
A veces logro ese efecto de manera momentanea, algunos días quizás, y dentro de la relajación que eso logra mi cuerpo se vuelve más pesado, más cansado.
Es como si dejar de pensar me hiciera conciente de lo que todo ese trabajo mental afecta a mi cuerpo. Es sentir de golpe el peso sobre mis hombros, la carga de la vida misma. Es dejar de pensar en problemas superfluos, o triviales, y darnos cuenta del peso real de la atmósfera, del aire en sí.
Respirar siempre cuesta, pero en momento así me cuesta mucho menos abrir el pecho y tomar una bocanada con todas mis fuerzas.
"Siempre esperando" es la clave del trabajo constante del cerebro. Dejar de esperar y seguir adelante es la clave de darle un descanso a la cabeza y dejar que el cuerpo se mueva solo.

16 de mayo de 2011

On - off

Una cabeza que no deja de pensar es una cabeza que no descansa, que se agota, que se cansa. Uno siempre tiene esa fantasía de lograr apagar la cabeza, simplemente quedarse quieto sin que nada circule por ahí arriba, por acá adentro.
Pero cuanto se puede lograr con eso? Una vez logrado, cuando volvamos a apretar el botón de Encendido, la máquina va a seguir al mismo ritmo que antes? O peor, va a haber acumulado el trabajo no realizado por un rato?
Pensar y repensar, pero en que?
Enviado desde mi BlackBerry® de Claro Argentina

10 de abril de 2011

Principio de incertidumbre

¿Cómo hacer para apartar algo de la mente cuando no se termina de decidir si es eso lo que se quiere? ¿Cómo se logra ver el panorama completo y tomar una decisión que quizás no se quiere tomar?
Quizás no es una cuestión de no querer tomar la decisión, quizás queremos tomar esa decisión pero nuestro instinto no nos deja hacerlo.
Por más que mi parte racional le de vueltas miles de veces al asunto, siempre hay algo que me hace dudar, siempre hay algo que me hace pisar en falso o des decirme. Mis decisiones flaquean a cada minuto, los detalles se me escurren entre las manos formando nuevas ideas, que al mismo tiempo forman nuevas decisiones.
La vida sigue su camino, y yo siento que avanzar es duro, es caminar descalza sobre piedras, es toparme siempre con una pared y no encontrar la manera de franquearla.
Quiero moverme, quiero seguir, quiero sentir, no quiero dejarme estar, no quiero esperar. Pero a veces se siente que hay cosas que valen la pena, no se sabe cómo, no se sabe porqué, simplemente se sabe.
¿Pero si el instinto me falla? ¿Si aquello no vale la pena?
O peor aun ¿si la pared es infranqueable?

27 de marzo de 2011

Pero cuando te vas…

“Una vez más siento la necesidad de respirarte en los ambientes más oscuros”.

Una vez más siento la necesidad de ponerme límites a mi misma, de buscar la manera más inteligente de actuar para mí, aquella donde quien más valga sea yo y no el otro.

Así que día 1 en este intento de mantenerme fiel a mí y no dejarme arrastrar por esos ríos que de vez en cuando se desbordan y me llegan a tierra firme.

Todo lo que pido es la fuerza necesaria para no olvidar que no hay nadie más importante para mí que yo misma, y que solo manteniéndome en esa línea puedo ser feliz sola y algún día puedo hacer feliz a alguien más.

5 de marzo de 2011

=)

Necesito volver a encontrarme a mí misma, en algún punto me perdí, en ese camino de tratar de conectar con el otro me desconecté conmigo, no se cómo.

¿Qué voy a hacer con tanto cielo para mí? Voy a volar, voy a dejar que mis alas se desplieguen libres sin restricciones, sin límites, sin ataduras.

El desafío ajeno de por sí me implica un límite, me implica un tope, me implica un tener que alcanzar un nivel para no sentirme menos. Y sin embargo no tiene que ser así, mi tope me lo pongo yo, alto o bajo, pero lo delimito con mis propias capacidades, con mis propios deseos y necesidades.

Quizás no soy la mejor, quizás no soy la más inteligente, definitivamente no soy la más políticamente correcta. Pero soy yo, y es a mí a quien le tiene que gustar.

Cable a tierra, manos en el piso sintiendo donde tienen que estar mis pies, cabeza arriba, alta alta tratando de captar las mínimas brisas que puedan pasar y su aire puro que me refresca las ideas.

Es malo perderse, pero no hay  nada como encontrarse, y como me pasa cada tanto es algo que puedo afirmar, justificar, y apostar en ello mi vida si fuera necesario.

Acá estoy, acá me planto, de nuevo soy yo, de nuevo no agacho la cabeza ante nada ni nadie, y al que le gusta bien y al que no le gusta es porque no me conoce.