23 de diciembre de 2010

What if...

"Yo me quedé con más ganas de juerga, lo ví todo desde la puerta", si bien es una frase referida a una historia concreta lejos de las que yo puedo llegar a contar, me viene como anillo al dedo para otra de mis muchas disertaciones sobre el qué hacer y qué no hacer, cuando parar y si es que hay que parar.

¿Tiene sentido ver todo desde la puerta, desde afuera? El otro día en una película decían que  no hay peor frase que el "what if...", que si bien no es la traducción literar quiere decir: "qué pasaría si..."

Si bien uno no puede andar por la vida a lo bobo, dando tumbos y pasos en falsos, lanzándose a cada vacío que se le presenta, tampoco puede vivir detrás de una ventana mirando como la vida pasa por enfrente, con miedo constante al fracaso o a sufrir.

No hay nada peor, realmente, que quedarnos pensando que hubiese pasado si las cosas hubiesen sido distintas. Cuando esa diferencia depende de nosotros, a veces debemos dar un salto de fe y confiar en nuestro instinto más que en nuestro sentido de supervivencia.

Sí, muchos palos me dí por tener esta filosofía, pero también muchas cosas disfruté. Y como ya dije, no es cuestión de ir a tontas y locas, nadie más contrario a eso que la Srita. Estructura. Pero sí ponerle a las cosas su justo peso, no dejar que las oportunidades se nos vayan de la mano solo por el What If.

Son muchos los golpes que llevo encima, algunos más recientes, otros durante años y de manera repetida, pero no me arrepiento de ninguno de mis actos. A veces cuesta más levantarse, pero siempre cuesta menos si miramos para atrás y nos damos cuenta que en su momento seguimos nuestros sentimientos y nuestras convicciones, que quizás algo en el camino falló, pero que fuimos siempre fieles a nosotros mismos y nos dimos la oportunidad de algo fundamental: SENTIR.

22 de diciembre de 2010

Finalizando

Me armo y me desarmo miles de veces. La estructura se cae, me tambaleo por momentos, pero ya no cuesta tanto volver a armar algo de lo que me queda y lo nuevo que surje. El volver al ruedo causa una sensación de gratificación de igual intensidad que la angustia que causa el caer.
Pero como dije en su momento: que se me caiga la estantería encima, está bueno de vez en cuando.
Porque esta bueno volverse a armar, poder volver a mirar las piezas por separado y descubrirlas de una nueva manera.
Hasta hace un año, aproximadamente, toda mi estructura no dependía de mí, dependía del otro. El problema era que ese otro no quería hacerse cargo ni de una parte de ello, lo que en realidad es lógico, porque la única que tiene que hacerse cargo de eso soy yo.
Así que de a poco fuí poniendo todo sobre mis hombros y despacito despacito empecé a caminar con todo eso sobre mi espalda. Al principio costó horrores, pero de a poco me acostumbré a la marcha y le tome el gusto a hacerlo.
Hoy por hoy no cambio por nada esa manera de caminar. Si me pierdo en la multitud, en el caos, en la sociedad, en el otro, si me pierdo aunque sea un segundo, todavía tengo atada mi soga al final del laberinto que me devuelve al lugar de donde partí, a la luz que mis propios ojos pueden ver.
Con esto no me quiero hacer la fuerte, tengo mis momentos de debilidad, mis trabas y mis falencias, muchas ellas. Sin embargo, si tengo que pensar en donde estaba hace exactamente un año, fue muchísimo el camino recorrido y creo que por la buena senda.
Este año me quiero y me respeto más a mí misma, y conocíendome, no hay mayor logro que ese.

10 de diciembre de 2010

Y que no se pare, que ni siquiera hable

“Deja que esta noche tus pies anden descalzos, no los pares si empiezan a correr” (*), porque el correr es libertad, es sentir que el cuerpo puede moverse más rápido que lo que la mente lo hace. Y sentir debajo de eso lo que nuestros pies tocan aumenta esa sensación de libertad, de liberación de cualquiera atadura que esta turra vida racional nos impone.

La base está, la base siempre existe, es esa línea de largada que nunca queremos perder de vista y a la que siempre regresamos cuando perdemos el camino. Pero sin embargo la ruta nos depara tantos obstáculos, tantos vallas por saltar que no esperamos, tantas bifurcaciones que se escapan a nuestra visión.

Me gusta creer que tengo el camino claro, o que por lo menos que puedo armar previamente el mapa de acuerdo a mis necesidades. Pero también me gusta creer que puedo encontrarme a mitad de camino un manojo de flores frescas y puedo detenerme a olerlas sin pensar en las consecuencias.

Me gusta creer todo eso, pero estoy en dudas si es realmente tan así. Quizás esta máscara de raciocinio que me calcé no es la que mejor me queda, o quizás me tapa parte de la visión y no me deja ver más allá.

O quizás no, quizás estoy tomando las decisiones correctas.

No lo sé.

Sé que hasta ahora esta actitud me está haciendo bien. Quizás la vida en su totalidad no me está saliendo como yo lo soñé, en muchos aspectos esto es real, pero sin embargo todo lo que se me está dando me está haciendo bien a mí, no será mi utopía ideada en sueños bajo el sol, pero no hay dudas de que la vida que me está tocando, y la ruta que estoy transitando, y hacerlo de la manera en que lo hago, me está haciendo bien.

 

 

(*) Estopa, Hemicraneal

7 de noviembre de 2010

Y en mi cabeza tarareo por décima vez la misma canción

Paz... La noche invita a escribir una y mil frases. La noche siempre invita al silencio, a los pensamientos, a los suspiros.
Ese aire que entra por la ventana recuerda al viento que nos golpea en cada esquina, nada tan refrescante como esa brisa.
Pero los ruidos que vienen de la calle siempre nos devuelven a la realidad, al cuerpo cansado, a los ojos que arden porque necesitan reposar, aunque no sea eso lo que queramos.
Cierro los ojos y escribo, como hago siempre que puedo. Esas mil frases, como siempre, se agolpan en mi cabeza, se cruzan con otras mil frases que salen del alma, se juntan todas en mis manos, alcanzan la punta de los dedos, pero no logran transcribirse, concretarse, salir al exterior.
Tendrían que existir un lector de mentes, un aparato que nos muestre en imágenes aquello que está rondando nuestras ondas cerebrales.
"Si doña, ¿ve esto? Es que usted está pensando en lo cómodo que es este sillón y eso le genera bienestar y le trae recuerdos de aquel almohadón que usaba para sentarse en el pasto a ver las nubes pasar", "Claro, y esas nubes le hacían pensar en animales, en seres mitológicos, en barcos surcando la inmensidad azul del cielo".

27 de octubre de 2010

Derecho al silencio Por Mori Ponsowy

Hace algunos meses descubrí una piscina en la que mantienen el agua limpia mediante un proceso de ozonificación y sal que no requiere el uso de cloro. La primera vez que me zambullí me pareció que yo era una medusa flotando ingrávida en el mar o, más aún, un organismo unicelular de hace millones de años, de esos que dieron origen a la vida. El sabor de la sal en los labios, el olor del aire puro al salir a la superficie, el silencio sordo bajo el agua, hicieron que se me ocurriera la idea de todo un poemario orbitando alrededor del origen de la vida, ese milagro, ese azar incomprensible.
La alegría duró poco. Parece que el primer día había tenido suerte, porque la segunda vez que fui ya no había silencio, ni dentro ni fuera del agua. La tercera tampoco. Dos altoparlantes invadían el ambiente con rock, cumbia, pop o folklore. Eso sí: clásica, jamás. Si había niños en la piscina, hasta podían sonar canciones tan estridentes como En el auto de papá o La gallina turuleca. Increíble, pero cierto. Como si los niños necesitaran ruido para divertirse.
Antes de decirle adiós a las medusas y al poemario, y sabiendo que ahí ya no haría ni un amigo, pues me crearía fama de huraña, pregunté si podían apagar o, al menos, bajar el volumen de la música. La primera vez me miraron extrañados, pero poco después tuve la suerte de encontrarme con personas sensatas, y ahora, si no hay nadie más en la piscina, el gentil salvavidas apaga la música cuando llego o, al menos, le baja el volumen.
Lamentablemente, uno no siempre se topa con gente como ese salvavidas amigo. A pesar de que la música ambiental es una invasión a la privacidad y a nuestro peculiar monólogo interior, es frecuente que ni siquiera nos sintamos con derecho a pedir silencio. La música, a diferencia de otros sonidos, transmite emociones contagiosas. ¿Por qué debemos permitir que otros nos impongan sentimientos que no son los nuestros? ¿Qué sucede si un ciudadano ha perdido a un ser querido o si, simplemente, quiere estar en paz con sus pensamientos, y de los parlantes del lugar donde entra a comprar un pan tibio que lo calme sale cumbia villera? ¿No es eso una falta de respeto a la privacidad individual?
A diferencia de la vista y del tacto, el oído es un sentido del que no nos podemos sustraer: las ondas sonoras llegan a nuestro cerebro querámoslo o no, y no existe mirar hacia otra parte o retirar la mano que se quema. Como muchas otras características de las sociedades contemporáneas, la omnipresencia de la música de fondo quizá se deba a que el hilo musical hace que los consumidores, sin darse cuenta, pasen más tiempo mirando las vidrieras y que, por ende, compren más. En los McDonald´s, por ejemplo, suelen poner música rápida durante las horas pico para que la gente se mueva más de prisa y deje las mesas vacías en menos tiempo. En horas de menor movimiento, en cambio, pasan música más lenta para que los clientes se queden y consuman más.
En algunos países ya hay grupos que abogan por la prohibición de la música en lugares públicos. Una de las tácticas recomendadas es abandonar el negocio, no sin antes comentarle a algún vendedor que habríamos comprado algo si la música no nos hubiera ahuyentado de ahí. También se puede usar, cuando lo hay, el libro de quejas, para dejar constancia de nuestro fastidio.
Susan Sontag afirmaba que una plaga de nuestro tiempo es la tendencia a la uniformidad, la ausencia de contrapuntos y de una fricción intelectual lo suficientemente fuerte como para despertar el cuestionamiento a los poderes y a las modas imperantes. Pertenecer al rebaño es una necesidad humana. Sin embargo, no ser igual a los demás no debería avergonzarnos, entre otras razones, porque la mayoría de las veces hay muchos como nosotros que tampoco se sienten iguales, pero que permanecen en silencio por temor a incomodar con sus diferencias. Estoy segura de que, aunque nadie más lo diga, no soy la única nadadora que prefiere paz mientras está en el agua.
Mi poemario va mucho más lento de lo que quisiera. Sólo me convierto en medusa los días en que no hay gallinas turulecas ni heavy metal en la piscina. De todas maneras, estoy segura de que algún día lo voy a terminar. Entre todos los poemas habrá uno plagado de asombro por esos seres unicelulares que una vez fuimos, y que del vasto silencio del fondo del océano pasaron a poblar la tierra y a acabar, no sólo con selvas y sabanas, sino también con la calma del agua y el asombro ante el cielo estrellado.

24 de octubre de 2010

Quizás

Las frases se me escapan de la mente. Me tocan un segundo y se van. Solo quiero lograr llegar al teclado a tiempo para poder plasmarlas de alguna manera, pero no lo logro.

Será falta de inspiración, será falta del humor adecuado para escribir, quien sabe qué será. Pero es.

Creí que el llegar a un estado mental sano y feliz me iba a ayudar a escribir más y quizás mejor. Pero al fin y al cabo me está costando más que antes.

Quizás porque no sé que quiero decir ni tampoco cómo. Quizás porque hay cosas que no quiero poner en palabras o no quiero pensarlas.

Como si tuviera un dique en mi cabeza, que para las ideas y no las deja salir. Un dique que mi propia cabeza construyó para no pensar todo tanto, porque cuando pensaba mucho no salía bien parada, porque las ideas que fluían solo removían el fondo ensuciando todo.

Quizás es simplemente el cansancio de fin de año, el agotamiento mental acumulado de meses de duro trabajo. Pero quien me quita lo bailado este año, cada gota de sudor valió la pena para alcanzar la paz mental que hoy tengo conmigo

21 de octubre de 2010

Últimamente ando con una laguna

“Mi dulce memoria ha sido enterrada a los pies de un árbol hendido” (*), esa memoria que constantemente me falla, que me hace perderme en su laberinto sin encontrarme jamás.

Es difícil recordar cuando uno se olvidó como hacerlo, cuando fue más fácil callar los ecos de las habitaciones vacías para poder seguir mirando adelante, y ahora nos olvidamos de las voces.

Es difícil haber luchado por no recordar día a día y ahora intentar hacerlo aunque sea una vez al año.

Ya no recuerdo tu voz, solo ese murmullo de los últimos tiempos cuando apenas podías llamarme de una habitación a otra. Ya no recuerdo tu cara antes de que toda imagen se deformara.

Quiero recordar algún suceso donde seas más, donde pueda ponerte en ese lugar que te corresponde y del que tuve que sacarte a la fuerza hace tanto. O quizás nunca llegué a colocarte ahí y ese es el problema.

Como recordar un rol que para mí jamás existió. Como considerarte de cierta manera si nunca pude ponerte ahí.

Y acá es cuando me vuelvo fría de nuevo, donde veo las cosas de manera concreta y las pongo en su justo peso. Donde no hay memoria que me alcance porque no tengo memoria para ser alcanzada. Donde el recuerdo deja de valer porque nunca pude darle peso.

"Una vez alguien me dijo que los peces no tienen memoria, que en apenas unos segundos olvidan lo que han vivido momentos antes. La memoria de hombres y mujeres me recuerda a menudo a la de los peces, hombres y mujeres que olvidan su historia, lo que han sentido, hombres y mujeres con amnesia abocados a repetir los mismos errores..." (*)

 

(*) Ismael Serrano

4 de octubre de 2010

Las palabras de un gordo sabio

Tu necesidad termina cuendo esta satisfecha la del otro. La verdadera felicidad es ver felices a los que te rodean.

Las palabras de un gordo sabio

Tu necesidad termina cuendo esta satisfecha la del otro. La verdadera felicidad es ver felices a los que te rodean.

Meredith Grey 7x2

If you are in just the right place at just the right time you can take a hell of a hit and still have a shot at surviving.

23 de septiembre de 2010

Estudios sobre el amor (5)

En el régimen normal, la cosa atendida ocupa unos momentos ese centro privilegiado, del cal es expulsada pronto para dejar a otra su puesto. En suma, la atención se desplaza de un objeto a otro, deteniéndose más o menos en ellos, según su importancia vital. Imagínese que un buen día nuestra atención quedase paralizada, fija en un objeto. El resto del mundo quedaría relegado, distante, como inexistente, y, faltando toda posible comparación, el objeto anómalamente atendido adquiriría para nosotros proporciones enormes. Tales, que, en rigor, ocuparía todo el ámbito de nuestra mente y sería para nosotros, él solo, equivalente a todo ese mundo que hemos dejado fuera merced a nuestra radical desatención. Acaece, pues, lo mismo que si aproximamos a los ojos nuestra mano: siendo tan pequeño cuerpo, basta para tapar el resto del paisaje y llenar por entero nuestro campo visual. Lo atendido tiene para nosotros ipso facto más realidad, más vigorosa existencia que lo desatendido, fondo exangüe y casi fantasma que aguarda en la periferia de nuestra mente. Al tener más realidad, claro es que se carga de mayor estima, se hace más valioso, más importante y compensa el resto oscurecido del universo.

17 de septiembre de 2010

Estudios sobre el amor (4)

Formulada con alguna cautela, pero ateniéndonos rigurosamente al pensamiento de Platón, su idea es ésta: en todo amor reside un afán de unirse el que ama a otro ser que aparece dotado de alguna perfección. Es, pues, un movimiento de nuestra alma hacia algo en algún sentido excelente, mejor, superior.

Un mundo ideal - Aladdin

Recuerdo de la infancia!! Que genial toda la tarde escuchando exitos de Disney!! Este es el mejor, lejos!


Estudios sobre el amor (3)

Como Fichte indicaba, filosofar quiere decir propiamente no vivir, lo mismo que vivir quiere decir propiamente no filosofar. ¡Delicioso poder de ausentarse de la vida, de evadirse, por una virtual dimensión que el filósofo posee y que percibe eminentemente cuando parece ingenuo a la mujer!

14 de septiembre de 2010

Ortega y Gasset – Estudios sobre el amor (2)

La mayor parte de los hombres muere sin haber gozado jamás una auténtica emoción de arte. Sin embargo, se ha convenido en aceptar como tales el cosquilleo que produce un vals o el interés dramático que un novelón provoca.

Por miles de noches estrelladas

¿"Puedo escribir los versos más tristes esta noche"? No, la verdad es que no puedo, aunque sé que me tendría que sentir triste, que tendría que sentirme desolada, que tendría que expulsar tantas cosas de mi alma.Pero no puedo sentirme triste, tengo esta esperanza que me hierve dentro del pecho, estas ansias de vivir que no me dejan bajar los brazos ante nada.
"La noche está estrellada y ella no está conmigo", así y todo no puedo dejar de sonreir. Porque existe alguien así, porque esto me demuestra que aun estoy viva, que todavía tengo la capacidad de sentir, y de sentir cosas nuevas y extraordinarias.
Durante mucho tiempo me dejé llevar por esas noches estrelladas, donde los astros cruzaban el azul del cielo, donde mis ojos solo miraban el techo sin saber nada más del mundo. Pero ese tiempo quedó detrás, hoy siento otras cosas y quiero seguir sintíendolas mientras la existencia me lo permita.
Quizás la mía no es la mejor historia, quizás lo que me pasa podría llenar una novela, quizás si a alguien le contara lo que pienso y siento se compadecería de mí. Pero no se preocupen familiares y amigos, esta vida me sonríe aunque lo haga de costado, aunque me ponga cara sería me está guiñando un ojo. Y yo no pienso dejar de mirarla directo a la cara.



(Lo que está entre comillas es de Neruda)

Un destello de felicidad – Ismael Serrano

El mundo es una pesadilla
y yo he sido tan feliz.
El mundo se derrumba y gira,
pido disculpas por vivir.

Ya lo sé, no soy un héroe,
no soy el más valiente de los que te amaron,
no soy tu estrella
ni el tipo que disfruta tus pecados.

No pido excusas ni perdón,
salvar tu vida o redención,
solo busco un trozo de verdad.
Un destello de felicidad.

Bebí del ron de la nostalgia,
dulce verano de diciembre.
Suena tu risa en el contestador,
dulce delirio adolescente.

Ya lo sé, no traigo nada,
no traigo solución, no traigo paz.
Sueño con olas que empujen
nuestras vidas hasta el mar.

En un banco del parque hallé
la llave que cierra el Edén
donde el tiempo riega tu rosal.
Un destello de felicidad.

Ya lo sé, no traigo nada,
sólo una luz que me quema en el pecho.
¿Nunca has pensado en huir al sur
para empezar de nuevo?

Perdido en San Telmo soñé
que te encontraba igual que ayer,
ilmuninando mi ventanal.
Un destello de felicidad.

El mundo es una pesadilla
y yo he sido tan feliz.
El mundo se derrumba y gira
pido disculpas por vivir.

13 de septiembre de 2010

Ortega y Gasset - Estudios sobre el amor (1)

Esta opuesta intención de ambos efectos se manifiesta en otra forma: en el amor nos sentimos unidos al objeto. ¿Qué significa esta unión? No es, por sí misma, unión física, ni siquiera proximidad. Tal vez nuestro amigo -no se olvide la amistad cuando se habla genéricamente de amor- vive lejos y no sabemos de él. Sin embargo, estamos con él en una convivencia simbólica -nuestra alma parece dilatarse fabulosamente, salvar las distancias, y esté donde esté, nos sentimos en una esencial reunión con él. Es algo de lo que se expresa cuando, en una hora difícil, decimos a alguien: Cuente usted conmigo -yo estoy a su lado-; es decir, su causa es la mía, yo me adhiero a su persona y ser.

12 de septiembre de 2010

Ya ves - Ismael Serrano

Excelente versión en vivo, acústica con el acompañamiento de la impecable guitarra de Freddy



Ya ves, a veces me canso de ser hombre y también
me agota escuchar que todo va bien,
y ver tristes hombres mirando al sur,
y no existir si no me miras tú.

Ya ves, a veces me canso de perderte y saber
que estamos solos y no va a volver
guevara para darme la razón
de no verte tendida en mi colchón.

Y mientras tanto,
estrépito de andamios,
pateras y naufragios,
desvelan nuestro sueño.
Y mientras tanto,
si hoy se cae la habana,
¿el día de mañana
quién será nuestro dueño?

Así yo canto para recordar
que sigues a mi lado,
que aún sueñas despierta porque así
vencemos el cansancio.
Así yo canto para recordar
que aún seguimos vivos,
si no ves más allá de tu horizonte
estaremos perdidos.

Ya ves, a veces me canso de ser libre, de ser
libre para venderme y caer
muerto donde mi libertad prefiera,
siempre al otro lado de tu frontera.

Ya ves, a veces me canso de mí y de no tener
valor para buscarte y cometer
todo delito que este amor exija.
"Quieta ahí, tus labios o la vida".

Y mientras tanto,
estrépito de andamios,
pateras y naufragios,
desvelan nuestro sueño.
Y mientras tanto,
si arde Lacandona
si Marcos abandona,
¿quién será nuestro dueño?

Así yo canto para recordar
que sigues a mi lado,
que aún sueñas despierta porque así
vencemos el cansancio.
Así yo canto para recordar
que aún seguimos vivos,
si no ves más allá de tu horizonte
estaremos perdidos.

6 de septiembre de 2010

Estado de total relajación…

 

Fly me to the moon
Let me play among the stars
Let me see what life is like
On Jupiter and Mars...

In other words, hold my hand
In other words, baby, kiss me

Fill my heart with song
Let me sing for ever more
You are all I long for
All I worship and adore...

In other words, please be true
In other words, I love you

[ instrumental ]

Fill my heart with song
Let me sing for ever more
Because you are all I long for
All I worship and adore...

In other words, please be true
In other words
In other words
I ... I  love... you

5 de septiembre de 2010

Tengo un duende en el bolsillo

“Tendrás que aprender a escuchar al duende que está ahí en ti” (*), duende, conciencia, mente, espíritu, alma, eso que nos dice: movete, movete, movete. Que nos suspira al oído las cosas que a veces no podemos escuchar nosotros mismos, o solo que no queremos escucharlas.

Yo soy de las que creen en escuchar a ese duendecito que tenemos dentro, a esa magia que nos golpea en el pecho y que nos impulsa a hacer cosas diferentes, maravillosas para nosotros mismos.

Creo en la magia misma de lo que me dicta el corazón, en el poder de mis ilusiones y deseos, en luchar por algo con todas mis fuerzas sabiendo que quizás pierda en el camino, pero que valió la pena lo vivido.

“No es fácil elegir dos mil formas de vivir, dos mil formas de sentir” (*), porque cada segundo se abre un nuevo camino ante nosotros, cada decisión que tomamos, cada paso dado. Siempre que miramos hacia adelante nos encontramos con miles de bifurcaciones que nos llevaran a lugares inesperados. Coraje, elegí aquella que más feliz te haga aunque sea en pendiente ascendente, cuando llegues arriba vas a ser más fuerte que antes.

 

(*) La Oreja de Van Gogh – Dos cristales

Ojalá – Silvio Rodríguez

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabé la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve.
Ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones

Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

4 de septiembre de 2010

Solo frases

"A veces al hablar de mi vida termino por romper a llorar, supongo que es asi como empiezo a ocultar lo que quiero decir de verdad". La Oreja de Van Gogh (Alguna de mis noches)

 

“Tengo tantas cosas, tengo todas en mi mente” (*), tantas cosas que necesito decir y que no encuentro el como, tantas cosas que sentir y sin saber cómo hacerlo.

Cuando uno empieza a vivir se encuentra con muchas maravillas que le quitan la respiración, se encuentra con mil cosas ante sus ojos, ante una luz diferente. Y es difícil saber que hacer con tantas cosas.

Tener muchas ideas, tener muchos pensamientos, tener muchos sentimientos no siempre sirve, si no se sabe como expresarlos. Tener tanto cariño para dar y nadie que lo reciba duele casi tanto como no tener nada.

 

 

(*) La Oreja de Van Gogh -  Inmortal

31 de agosto de 2010

Climbing the mountain

“Muchos fracasos de la vida han sido de hombres que no supieron darse cuenta de lo cerca que estaban del éxito cuando se rindieron.”(*). Yo no creo en los éxitos, creo en los procesos, en los caminos, en los pequeños logros que nos siguen moviendo cada día.

Siempre tengo en mi mente una meta, un objetivo, aquello grande que me moviliza a un fin determinado. Pero alcanzar esa meta no lo considero un éxito, sino el principio de otro camino, otro obstáculo salvado, otra experiencia ganada, más información en mi mochila de vida que me hace crecer, superarme, ser más sabia, poder afrontar las nuevas metas y obstáculos de otra manera.

Si solo nos quedáramos con el éxito seríamos conformistas. Quizás me digan que ¿cómo puede una persona que busca el éxito ser conformista? ¿No es acaso lo contrario? Para mí no, porque quedarnos con ese éxito y regodearnos en él es conformarnos con aquello que logramos sin desear más.

No invito con esto a la rendición, al contrario, invito a la auto superación, a seguir caminando mirando siempre un objetivo diferente frente a nosotros.

¿Cuánto tiempo tardé en darme cuenta de esto? Demasiado, más de lo que me hubiese gustado. Pero hasta que no me di cuenta no pude saber lo que me estaba perdiendo. Hasta ese momento no tenía objetivos, o por lo menos no tenía en claro lo que eran para mí.

Y ahora que puedo hacer este análisis no me canso de ponerme metas, líneas de llegada y de nueva partida. Suele suceder que a mitad de camino el rumbo se desvía y encontramos otras metas, otras finalidades, y el poder seguir esos caminos y no quedarnos en el primero es lo que nos permite realmente crecer, madurar, ser más de lo que nosotros mismos creemos que podemos ser.

 

 

(*)Thomas Edison.

Memento Vivere

Y la lluvia cae otra vez sobre Buenos Aires, sigue corriendo el agua por las calles, sigue pasando la vida minuto a minuto. No te pierdas de lo que te puede pasar, si ya no la recorrés de la misma manera.
Acordate de vivir, acordate de respirar y disfrutar cada bocanada. Pero que ese disfrute no sean solo palabras, que no sea solo esa sonrisa que tan fácil sabés retratar en tu rostro. Que ese disfrute sea interno, que las ideas dejen de rondar y enredarse, que veas el momento y lo aprecies tal como es.
Y el agua sigue corriendo por las calles, y la vida sigue pasando y no se detiene solo porque queremos o solo porque no logramos alcanzarla. La vida es dura y larga, y lo importante de esa frase es que es larga, larga para apreciarla, larga para que podamos saborearla. Y así y todo nos queda corta, y se escurre entre las manos como ese agua que cae del cielo.
Así que a beberla, gota a gota, refrescando nuestra garganta como solo las experiencias vividas pueden hacerlo.
¿Y yo voy a estar acá esperándote hasta que te acuerdes de vivir? No lo sé, vos me dirías que no lo haga, que salga y viva yo sola. Pero sola no es una palabra que me guste y menos si sé que estás ahí afuera.

20 de agosto de 2010

Reflejos perdidos - Javier Bergia

Observo cómo pasa el tiempo
frente al televisor rancio, sin contenido
detrás de un montón de reflejos perdidos.

Arena dura en tiempos de amor, besos desesperados,
bellas canciones de Pablo Guerrero.

Siempre me gustó por cierto tu sonrisa
Nunca olvidaré la magia de tus ojos.
Yo era un poco lento y tú ibas tan deprisa.
Delicados besos de tus labios rojos.

La radio salta y dan las siete en el despertador.
Mayo viene con flores, junio con nuevos colores.

Café con leche y tu llamada en el contestador.
Como una melodía llega tu voz a mi alcoba vacía.

Siempre me gustó por cierto tu mirada.
Nunca olvidaré el sabor de aquél aviso.
Yo era un poco torpe y tú ibas tan lanzada
que me dabas miedo y te pedí permiso.

Febrero sale por la puerta sin decir ni adiós.
Marzo vendrá lluvioso, abril soleado y celoso.

La tierra es una mandarina y un pomelo el sol.
Tú eres mi caracola, una caricia en la orilla.

Siempre me gustó por cierto tu sonrisa.
Nunca olvidaré el perfume de tu pelo.
Yo era un poco niño y tú eras tan chiquilla.
Yo te hablé de amor y me llevaste al cielo.

17 de agosto de 2010

Ismael Serrano - Amores imposibles


Cuando caiga la tarde, lo verás salir
arrastrando de casa el calor del hogar.
Cortará alguna flor, besará a su mujer,
perseguirá la estela de un cometa fugaz.
Y en la calle lo verás abrir la flor de su secreto.
Y empezará a soñar.
Quizá vaya al billar a mirar hombres y posturitas 1.
Quizá invente una cita
con un Adonis para él.
Ningún hombre lo amó.
A nadie reveló su pasión y los juegos,
el deseo clandestino.
No hubo cartas de amor,
no hubo día del orgullo.
No le devolverán los veranos perdidos.
Y Cernuda lo ve suspirar, triste, desde el Parnaso.
San Sebastián asaetado reza por tus pecados,
llora por ti, no olvida
al que sufre en silencio
a su oveja perdida.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.
Cuando salga de clase, lo volverá a encontrar
en el lado salvaje, tras el humo del hash.
Él, dulce calavera. Él, corsario de barrio.
Ella, dulce muñeca. Ella, seria y formal.
Él no escucha el rumor de sus alas si pasa a su lado.
Pobre Blancanieves,
nuestro príncipe prefiere a la madrastra,
a la mala del cuento.
Él será la manzana
donde duerme el veneno.
Ella soñará un verso que él nunca escuchará.
Él no trepará sus trenzas una noche de invierno.
Ella soñará un viaje y no habrá despedidas.
Ni canciones de amor, ni Capuleto y Montesco.
Crecerán y en la espuma del tiempo
se deshacen sus sueños.
No quedará ni un recuerdo,
ni en la noche un lamento.
Quizá una leve herida
que lavará el olvido
o el agua de la clepsidra 2.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.
Caminando hacia el sur, tomando la autopista,
han abierto un garito, muy cerquita del pueblo,
donde huríes 3 desnudas venidas de cien mundos
celebran cada noche catorce de febrero.
Y en la aldea un hombre suspira si el neón se ilumina.
No tuvo Eva este Adán,
no hubo asiento de atrás,
ni caricias, ni cartas perfumadas,
no hubo cita en el parque.
No hubo chicas de Plan 4.
Cuando caiga la noche lo verás entrar
como cada domingo aseado y puntual.
La encontrará en la barra, como a un delfín varado
que ha perdido su estrella, que un día expulsó el mar.
Ella escucha y él, enamorado, desnuda sus miedos.
Entre el ruido, benjamines de champán
y otros delfines cobrando su rescate
a náufragos perdidos
sueña raptar a su amante.
Miran al cielo y piden un deseo:
contigo la noche más bella.
Amores imposibles
que escriben en canciones
el trazo de una estrella.
Cartas que nunca se envían.
Botellas que brillan
en el mar del olvido.
Nunca dejes de buscarme
la excusa más cobarde
es culpar al destino,
es culpar al destino.

31 de julio de 2010

La Memoria de los Peces ------ 15 días

Introducción de Ismael Serrano en su CD:

"Una vez alguien me dijo que los peces no tienen memoria, que en apenas unos segundos olvidan lo que han vivido momentos antes. La memoria de hombres y mujeres me recuerda a menudo a la de los peces, hombres y mujeres que olvidan su historia, lo que han sentido, hombres y mujeres con amnesia abocados a repetir los mismos errores..."

Segunda disco: La Memoria de los Peces

Que no decir de este disco! Lejos, mi CD preferido. Para empezar fue el primer CD que me compré con mi propio sueldo, de hecho fue el primer CD que me compré en mi vida. Además contiene mis dos canciones favoritas de Ismael: Últimamente y Recuerdo. Sobre la primera escribe hace muchos años un texto, quizás el que más tiempo me llevó escribir, así que se imaginarán lo personal que es para mí, por lo cual solo se lo muestro a gente realmente importante en mi vida. Y sobre Recuerdo, se les dejo acá para que ustedes mismos aprecien la belleza de esta canción, tan triste como hermosa.
¿De qué nos habla? Nos habla de la memoria, pero no de la memoria de la cabeza, sino de la memoria del corazón, del alma. Esa memoria que a veces no puede jugar malas pasadas, como le pasa al protagonista de la canción. Que a veces nos confunde, nos lleva a ver cosas que no son, o que quizás son solo porque queremos que así sea.
No me sale escribir tanto de su letra como con Caperucita porque es una letra con la que no logro identificarme, nunca me pasó nada similar. Sin embargo, como romántica incansable que soy, no puedo dejar de apreciarla.
Les dejo quizás la mejor versión, con la introducción que hizo Isma en su última gira. Con ustedes, Recuerdo:

AC/DC Shoot to Thrill

Claramente, hubo para todos los gustos =D

Esquina libertad - Los Piojos

Seguimos con el mezcladito, como verán estuvo variadita la guardia jajaja

Mentira y Perfecta- Miranda!

Otros temas que salieron en la musicalización de la guardia!! A mover la patita gente al ritmo de Miranda! =P




Qué ironía - Rodrigo

Mortal este tema! Salió de fondo en la guardia para levantar un poco, no podía dejar de subirlo!

30 de julio de 2010

"Atrapados en azul", su primer disco --- 16 días

Antes que nada les dejo mi tema favorito del primer disco de Ismael Serrano, Caperucita.
Esta canción no solo tiene una melodía hermosa sino que nos habla de muchas cosas. Nos habla de las sociedades machistas donde las mujeres solo tienen el lugar de ama de casas y esposas, sirviendo a sus maridos, sin vida propia. Pero también nos habla de la esperanza, de la posibilidad de la libertad que nunca se apaga, que se renueva con cada minuto de vida, con cada nueva respiración, con cada luz pequeña que surge en nuestras vidas. Nos habla de alas, de volar, de escapar lejos de lo que nos retiene y nos agobia. De dormir sin despertar porque la realidad duele demasiado para afrontarla con los ojos abiertos. 
Pero principalmente nos habla de la esperanza, aquella que quedó dentro de la caja de Pandora y jamás abandonó a la humanidad, aquella que se esconde detrás de cada esquina de nuestras vidas, aquella que nunca debemos dejar ir. Esa esperanza de una vida mejor, de poder volar a un lugar mejor, y de que si no lo logramos podemos intentar dárselo a la generación siguiente que engendramos. La esperanza de que alguien nos está esperando en la oscuridad para extender su mano y ayudarnos a salir a la luz, sabiendo que no hay momento más maravilloso que cuando eso sucede.
"Quiero volar, lejos de aquí escapar. Dime mi bien, quién me llorara, si me dan alas y hecho a volar. Quiero dormir, no quiero despertar. Quiero ser la lluvia al otro lado del cristal, quizás alguien me espere en la oscuridad".




Esperándolo a Él

Así es, ya en Agosto llega Ismael con su gira a Buenos Aires. Ya hace rato que anda por acá, pero filmando, con lo cuál no apareció en los medios. Pero ahora va a llegar por la música, así que estoy ansiosa por verlo y escucharlo.
Tan ansiosa estoy que hasta el 15, día en que lo voy a ver en vivo, les voy a ir dejando sus temas a modo de cuenta regresiva.
Así que espero que lo disfruten tanto como lo hago yo.

29 de julio de 2010

Un estante atrás de otro

Hoy estoy con muchas ganas de escribir, pero no se me ocurre nada sobre qué hacerlo. ¿Será falta de inspiración? Algunos consideran que tienen que estar con un estado de ánimo particular para escribir. Yo creía eso cuando era más chica, el tiempo me demostró que no es así. O por lo menos no lo es para mí, cada uno escribe en momentos diferentes, por motivos diferentes, sobre temas diferentes. 
Pero escribir siempre lo consideré una catarsis, un sacar de adentro cosas que están rondando por ahí. Limpiar un poco la cabeza dejando todas las ideas sobre el teclado. También es una manera de aclarar un poco las cosas, mirarlas desde otra perspectiva, tener que hacer un análisis previo para ponerlas en palabras, tratar de plasmarlas implica comprenderlas.
Quizás por eso es que no sé sobre que es escribir, porque en este momento tengo la cabeza limpia, cristalina. Puedo recorrer cada una de mis ideas con solo cerrar los ojos. 
Recuerdo que Sherlock Holmes decía que la mente es como una habitación donde vamos guardando las cosas que aprendemos y vivimos. Y que como toda habitación puede estar ordenada o hecha un desastre, y que además puede quedarse en algún momento sin lugar para más cosas. Sobre esta segunda parte nunca estuve de acuerdo, pero bueno, era algo muy particular del personaje que calzaba perfectamente con el tipo de conocimientos técnicos que poseía sobre algunas cosas y el poco conocimiento sobre otras, que a todos nos resultan cotidianas. Pero en cuanto a la primer parte, ahí sí estoy de acuerdo. Creo que mi cabeza es como una habitación, a veces está desordenada, a veces siento que hay ideas que vuelan como corrientes de aire y que rebotan contra una y otra pared sin llegar nunca a calmarse, con lo cual no puedo identificarlas, y hacen ruido y molestan. Pero otras veces, como ahora, la habitación está en orden, y la imagino como una biblioteca, con grandes estantes sobre cada pared y muchos libros en ellos, una ventana al final por donde entra la luz del sol. Y siento en este momento que puedo recorrerla pasando mis dedos por las estanterías, mirando los títulos de todo lo que tengo sobre ellas, recorriendo palmo a palmo mis ideas, mis recuerdos, mis deseos, mis añoranzas, mis actitudes, mi vida en su totalidad.
Cuando era chica hice una lista de cosas que quería hacer en mi vida (todavía la tengo guardada) y uno de los puntos era: tener una casa con una habitación solo de biblioteca.
Hoy doy por hecho ese punto.

En el auto de Agus

“No todo depende de los deseos, pero, aún así, soy de los que han decidido intentar llevar a cabo sus deseos."
Quizás es cierto, quizás no es todo una cuestión de voluntad, pero por algo se tiene que empezar. Y la voluntad nos puede servir de burro de arranque para encender el motor y que las cosas empiecen a andar.
A veces uno no tiene exactamente lo que esperaba obtener al empezar el camino, pero se puede encontrar con mucho más. Aparte, no sabemos lo que nos depara el destino y es posible que sin saberlo estemos llegando al objetivo que deseábamos en un comienzo.
O quizás no, eso no importa, siempre que podamos disfrutar del viaje.
Si si, ya lo sé, hace rato que vengo escribiendo sobre lo mismo jajaja ya tanto que casi aburro. Es que algo tan nuevo para mí, esta libertad de ser mi propio burro de arranque, mi propio motor. Sentir que soy yo la que dirige totalmente. Y espero nunca cansarme de esto ni nunca encontrar algo que detenga este camino que estoy siguiendo.
Nunca vamos a dar por satisfechos de manera total nuestros deseos, pero que si lo intentamos vamos a disfrutar otras tantas cosas en el camino, eso se los firmo acá.

27 de julio de 2010

Tormentas que apagan el televisor

"Bostezas y te queman agujetas en las alas", aunque yo "quiero volar, lejos de aquí escapar". ¿Pero escapar de qué? ¿A dónde? ¿Qué me está quemando las alas?
Quiero volar, ser libre, dejar las ataduras de mi mente, sacar este peso que tengo en el pecho y elevarme liviana como una pluma.
Quiero llorar de una vez todas las penas pasadas, presentes y futuras, y con eso lograr que la angustia no vuelva nunca.
Si pudiera poner en palabras lo que me pasa, si pudiera al menos reconocerlo, cerrar los ojos y ver la imagen de lo que me está poniendo así. Si pudiera identificar el fantasma podría mirarlo, analizarlo, saludarlo, y guardarlo donde corresponde, siguiendo yo adelante.

Y antes de que cierre el post alcanzo un estado Zen, se desata el nudo, mi mente se pone en blanco y ya me siento mejor. Claramente escribir me ayuda, dios, es increible cuanto me ayuda!
Así que cerramos con la misma canción, pero con diferente sentido: "Pero sucede también que sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio".

Sucede que a veces - Ismael Serrano

"Bostezas y te queman agujetas en las alas..."
"Pero sucede también, que sin saber cómo ni cuándo, algo te eriza la piel y te rescata del naufragio..."


Liza Minnelli - Single Ladies

Claramente no es la mejor calidad, pero es una de las mejores escenas de una película bueníiiiisima! Sex and the City 2:


No hay tonto más molesto que el ingenioso.

"Pero muy pronto la tontería llega al fin y desemboca en la claridad. La tontería deja la astucia y adquiere
concisión, mientras que el ingenio empieza a dar rodeos y se esconde."(*)
Quizás porque el ingenio nos hace poder comprender algunas cosas y escapar de ellas. Es genial a veces pasar por tonto, aunque sea por un rato, poder sorprendernos de descubrir cosas que en realidad tendrían que ser obvias, pero que no las quisimos ver como tal. 
Soy de las que les gusta el saber, los conocimientos, aprender, saber de todo un poco. Pero a veces eso nos limita, porque nos facilita la complicación, la vuelta de tuerca de más, el pensar todo demasiadas veces.
Por eso digo que a veces está bueno pasar por tonto, seguir un camino que sabemos que quizás traiga sus complicaciones, pero ni pararnos a pensarlo. Dejar de lado lo que el intelecto nos dice y solo seguir nuestro instinto. Jugar a que no sabemos nada de la vida y dejarnos que nos maraville y nos lleve donde nos tenga que llevar.
¿De qué me sirven tantos conocimientos si al usarlos me restrinjo? O peor, si los uso y solo quedan en la teoría, sin poder llevarlos a la práctica.
Así que si a veces ven que no pienso tantos las cosas, que salgo con alguna de mis ideas utópicas sin querer aplicar la teoría, no se asusten, cada tanto me gusta hacerme la tonta, síganme el juego que quizás les de tan buenos resultados como a mí.


(*) Los hermanos Karamazov, Fiódor Dostoyevski

Glee - Poker Face

Jamás me voy a cansar de escuchar esta canción!

25 de julio de 2010

Ella y sus computadoras

Muchos pensarán que los días lluviosos como hoy inspiran para escribir. En mi caso no es así, es más, creo que las tardes de pleno sol y calorcito son las que más me ayudan.
Sin embargo acá estoy, como siempre, frente a mi teclado dejando que salga lo primero que me viene a la mente. Y lo primero que pienso es: gracias a dios que hace un par de años me compre la notebook.
Me acuerdo de la primera vez que usé una. Ni siquiera era mía, era para vender. La apoyé en la cama, sin cable ni nada, era enorme, casi tan grande como mi máquina de escribir. Lo primero que dije cuando abrí el Word fue: este es el sueño de todo escritor! Y ahí nomás escribí un cuento cortito, que me salió malísimo jajaja pero no podía evitar intentarlo ante esa maravilla de la tecnología.
Después pude comprar mi "Máquina de escribir", como yo la llamo por su tamaño y peso. Todavía la tengo guardadita en el placard, para cuando Dorothy me abandona.
Y cuando llegó Dorothy.... fue como traer un bebé al mundo =D Hace ya tres años, y estuve dos pagándola! Pero valió la pena. Tuvimos nuestros problemas, desencuentros con el cable de corriente, formateos obligados cada tanto, pero nada que con paciencia y cariño no se pudiera solucionar.
Así que acá estoy, como siempre, frente a su teclado, viendo que sale. Claramente no estoy inspirada ni hoy voy a escribir genialidades, pero solo la posibilidad de escribir este puchito me hace feliz.

19 de julio de 2010

Un presente a puro sentimiento

¿Qué es lo que siento ahora? Siento que no me reconozco, que me conocí durante un par de meses y un día me cae un balde de agua fría y me miro al espejo toda mojada y vuelvo a ser la de antes y no me gusto, ni un poco.
¿Quién era? ¿Por qué era así? ¿Vale la pena pensar en eso?
Me gusta cuando cuento como era yo antes, cuando puedo decir que antes era así pero ahora ya no, por suerte. Me gusta mirarlo en relación al presente y al futuro, sentir que todavía tengo un largo camino por delante pero jamás vi la senda tan clara como ahora.
Me gusto yo, me gusta como soy, me gusta la persona en la que me convertí, me gusta conocerme, saber lo que quiero y lo que no, tener la seguridad para dar cada paso en firme. Me gusta querer golpearme la cabeza contra todas las paredes que existen porque significa que tengo las fuerzas para hacerlo y para después levantarme y buscar otro camino alternativo.
¿Qué me detiene? Nada ni nadie, solo yo misma puedo hacerme parar, y hoy por hoy estoy segura de que parar no es lo que quiero. Ni parar, ni retroceder, solo seguir avanzando viviendo kilómetro a kilómetro, paso a paso.
Cada vez que apoyo un pie siento el piso firme debajo de mi cuerpo, siento el sostén de mi pierna, siento a mi cuerpo moviéndose bajo mi voluntad, me siento a mí dirigiéndome hacia donde deseo.
¿Qué es lo que siento ahora? Me siento mucho mejor.

17 de julio de 2010

Una nota y una situación inaceptable

Un par de meses y todavía esto sigue sin resolverse. Como siempre Bruja, tenés todo nuestro apoyo porque sos cómo de la familia.

Prenden fuego la camioneta de una periodista en Santa Cruz
El automóvil de Adela Gómez fue incendiado anoche frente a su domicilio; "No hay dudas de la intencionalidad del hecho", dijo su abogado
lanacion.com | Política | Domingo 28 de marzo de 2010

14 de julio de 2010

Invierno - Por Ismael Serrano

(Ver Post original) El invierno austral tiene aroma a comienzo y abrazo. El sol centellea sobre los adoquines de San Telmo y yo paseo a tu lado recordando el verano que ilumina tu risa. A pesar del frío Buenos Aires es amable y miro las luces que brillan en las ventanas imaginándome las vidas que habitan tras ellas, no muy diferentes a las nuestras. La pava calentándose y el rumor de la televisión como un canto de gaviotas en torno al pesquero. El mate está listo. Soy parte de esta ciudad, que visito con el entusiasmo de un niño en viaje de fin de curso. Y hoy, Buenos Aires, me regala su invierno celeste, mientras el mundo permanece al pairo, luchando por permanecer ileso, tratando de resguardarse de la tormenta, y el horóscopo me augura buen futuro (salud regular) mientras te echo de menos y tú desde el colectivo dibujas en las nubes mapas del tesoro y las cintas rojas en los altares del Gauchito Gil bailan como tu risa en la brisa de este frente polar. Un muchacho pasa a mi lado, por la peatonal, por Florida, mientras manda besos por el celular y sus pasos trazan un rastro cansado camino del trabajo. Yo pienso en los besos que debo, y en mis pasos, en mi prisa urgente por llegar a tu lado, y en la vida que sería si al salir de la oficina, de la fábrica, de la escuela, no encontrara tu figura alumbrando el umbral de la casa roja que habitamos. En qué sería de mí sin el desorden de tu ropa, perezosa, estirándose en el sofá, sin las luchas cada mañana y el cerrojo que cierra tu sueño como la joya inalcanzable que ha de ser, como tu rostro dormido en el asiento del copiloto cuando, tarde, llegamos al hogar. Buenos Aires, zarandea mi memoria, y saltan, gaseosos, los recuerdos de un verano que vivimos, transparente, en el que la vida era un instante, abandonado sobre el ovillo de tu remera a los pies de la cama. Quedan los conciertos. Demonios, qué ganas tengo de cantar. Y la película. Qué nervios. Dibujar otro rostro sobre el mío, siendo intruso en este laberinto, no es tarea fácil. Trataré de estar a la altura de las circunstancias. Mientras el invierno trae, como te digo, este olor a principio y abrazo, te echo de menos, y el mundo duele menos si miro tu figura adherida a mi sienes, prendida en el recuerdo.

La vergüenza no es ser puto, la vergüenza es ser político y robarle al pueblo.... By Fernando Peña

Porque la vergüenza no es ser puto, la vergüenza es ser político y robarle al pueblo

La vergüenza no es ser puto, la vergüenza es agregar gente al msn que no conoces para tener alguien con quien "hablar".

La vergüenza no es ser puto, la vergüenza es tener un IPhone y usarlo con tarjeta

Porque la vergüenza no es ser puto, la vergüenza es pedirle a tus amigos que te firmen el fotolog

La vergüenza no es ser puto… la vergüenza es bajar los brazos ante la adversidad

La vergüenza no es ser puto, la vergüenza es no saber decir gracias.

Porque la vergüenza no es ser puto. La vergüenza es robar

Por un matrimonio igualitario

Hoy estoy falta de tiempo, pero para darle un marco al tema les dejo una nota sobre el debate de hoy. Depende de lo que se resuelva, postearé más tarde hablando sobre el tema. Esperemos que sean buenas noticias y se reconozcan los derechos de todas las personas.

Gran expectativa por el debate sobre el matrimonio gay en el Senado
En medio de un clima de incertidumbre, la Cámara alta debatirá el tema desde las 12; el oficialismo apuesta a todo o nada, mientras que el radicalismo impulsará cambios en el Código Civil
lanacion.com | Información general | Mi�rcoles 14 de julio de 2010

Con una fuerte combinación política y social y sumido en una tremenda incertidumbre, el Senado debatirá hoy, a partir de las 12, el polémico proyecto que prevé incluir en el Código Civil el matrimonio entre personas del mismo sexo, tema que desató una fuerte disputa política entre la Iglesia y el Estado, como así también reacciones en la sociedad, tanto a favor y en contra.
En principio, el proyecto contaría con una mayoría ajustada, pero suficiente para que el Senado lo convierta en ley. Sin embargo, el texto podría sufrir modificaciones cuando se discuta en particular si prospera una propuesta de la UCR que propone eliminar la palabra "matrimonio" del Código Civil para instaurar la figura de la "unión familiar igualitaria".
Los números de cara a la crucial votación seguían cambiando. Hasta anoche, el matrimonio homosexual contaba con 35 votos a favor, mientras que 32 senadores lo rechazaban. Del resto, dos legisladoras oficialistas -Ada Itúrrez (Santiago del Estero) y Marina Riofrío (San Juan), ambas opositoras a la boda gay- se encuentran de viaje con la Presidenta; mientras que los otros tres se presume que no asistirán al recinto para favorecer a la estrategia del oficialismo.
Sin embargo, se abriría un arduo debate, aunque el kirchnerismo dijo que restaría quórum si eso ocurría, sobre el dictamen de unión civil firmado por la comisión y cuya impugnación, por parte del oficialismo, fue avalada ayer por el presidente provisional del Senado, José Pampuro (FpV-Buenos Aires), en ausencia de Julio Cobos, a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje a China de Cristina Kirchner

Video: la polémica de la adopción en parejas homosexuales
El oficialismo, que ha convertido este debate en una puja política con la cúpula del Episcopado, apuesta a conseguir los votos para evitar el rechazo y pasar así, entonces, a votar el dictamen de minoría, que propone convertir en ley la iniciativa.
La sesión de hoy coronará 40 días de arduo debate en la Comisión de Legislación General que, a diferencia de lo que ocurrió en su paso por Diputados, abrió la discusión a especialistas (constitucionalistas, psicólogos, etc.), representantes de la cultura, de los diversos credos religiosos y de asociaciones en defensa de la familia y de la comunidad homosexual.
Marchas a favor y en contra. Anoche, una multitud respondió a la convocatoria de la Iglesia Católica y de sectores evangélicos y se congregó en las puertas del Congreso para expresar su rechazo al proyecto de matrimonio homosexual.
La Iglesia Católica y las federaciones evangélicas apostaron en estas últimas semanas a repetir esa experiencia. Ayer, lo hicieron frente al Congreso Nacional, pero ya habían realizado marchas en numerosas provincias, en algunos casos, con enorme cantidad de asistentes.
En contrapartida, unas 1000 personas se manifestaron con vuvuzelas, trompetas de cotillón y silbatos frente al Obelisco para pedir por la sanción de la ley de matrimonio gay. Los manifestantes contaron, además, con la ayuda de los bocinazos de automovilistas.
Con la consigna de realizar un "ruidazo", las organizaciones de homosexuales y lesbianas contrapusieron su reclamo al de la marcha realizada a la misma hora frente al Congreso.

12 de julio de 2010

Queen - Somebody to love - La mejor canción del mundo

No puedo creer que no postee nunca esta canción! Es mi favorita en todo el universo!! En cualquiera de sus versiones!!

Pero claro está, no hay nada mejor que la versión cantada por el gran Freddie Mercury ; )


11 de julio de 2010

No es necesario llegar a la final

"No sé muy buen como patear fuerte al centro y no sé cuando tirar a colocar", pero con hacerlo no pierdo nada, al contrario, gano la experiencia de la situación. No es necesario saber patear para meter un gol. Y tampoco es necesario meter un gol para disfrutar el partido. Ni siquiera es necesario ganarlo. Lo importante es tener la chance de estar ahí, salir a la cancha, tener el valor de arriesgarse a dar la cara en el campo de juego aunque sepamos que tenemos las de perder. Pero igual hacerlo, por el solo placer de vivir el momento, de saborear cada situación, haciendo que cada bocanada de aire dure el doble, que nos llene los pulmones, que recorra todo el cuerpo a través de nuestras venas, que nos oxigene el cerebro, que haga que las ideas fluyan, existan, no se estanquen, tomen vida propia, se expresen, se mareen, se ordenen de nuevo.
Ya dije que no  me importa darme la cabeza con la pared, y hoy por hoy es lo más cierto que he dicho. Esa sensación del golpe me recuerda que estoy viva, que todavía tengo la fuerza de moverme y de jugarme, que todavía me quedan chances, que soy dueña de mi cuerpo y de mi espíritu, que no hay nada que ate mi alma ni me obligue a retroceder, que puedo ser quien quiera ser y cómo quiera serlo.
Y sí, algún día espero poder tirarla a colocar, espero meter uno o dos goles. Pero mientras disfruto del juego de la vida un segundo a la vez, todavía con mi capacidad de asombro a flor de piel y con el deseo ardiente de aprender todo lo que este mundo tiene para darme.


Glee - Gives you hell

Extraño Glee!!!!


10 de julio de 2010

Usar depiladora eléctrica y no morir en el intento

Ok, esto no es el tipo de lectura al que los tengo acostumbrados, pero gente! realismo! ¿Cómo puede ser que todavía se vendan máquinas de tortura? ¿No hay alguna ley que lo prohíba?!?!?!
Buscando una solución a mi problema escribí en Google "depiladora electrica y no morir en el intento" segura de que iba a encontrar algo Pero no, nada. De ahora en más sí va a haber resultado, este post.
¿Y que van a encontrar cuando entren? Imposible chicas! El mundo machista sigue existiendo y nos hace sufrir de esta manera!
Le digo a una amiga: ¿quién fue la desgraciada mujer a la que se le ocurrió este invento diabólico?
Y la respuesta fue clara y contundente: Nena, no fue una mujer, fue un hombre.
Claro como el agua! Todos en sus vida tendrían que pasarse esa máquina infernal una sola vez, y así seríamos libres de la tortura china =D
Bueno, voy a seguir buscando una solución vía Internet. Si alguna tiene respuesta a la pregunta del título, me avisa por favor! Mientras tanto, volveré a los métodos arcaicos y bien guardadita va a quedar la pequeña maldita.

5 de julio de 2010

Dejate llevar - La Oreja de Van Gogh

Otra vez esa voz,
la radio despertador,
un día mas el deber,
me hace ver amanecer,

Yo lo que quiero es cantar,
tirar el reloj al fondo del mar,
perder el tiempo dedicarme a soñar,
yo no quiero que hoy sea un día normal.

Puedes hacer que nada sea igual,
sólo déjate llevar, déjate llevar,
puedes hacer que nada sea igual,
sólo ríe hasta llorar...

El café de las tres,
viendo desde un bar llover,
todo quieto en la ciudad,
nada nuevo que contar,

Yo lo que quiero es viajar,
dormir en el fondo de un cráter lunar,
perder el tren dedicarme a soñar,
yo no quiero que hoy sea un día normal.

Puedes hacer que nada sea igual,
sólo déjate llevar, déjate llevar,
puedes hacer que nada sea igual,
sólo ríe hasta llorar...

4 de julio de 2010

En busca de la felicidad

"Ahora sí estoy como quiero" porque, como habré dicho antes en este blog, querer es poder. Pero no tiene que ver con que todo lo que queremos se haga realidad, sino con que a veces no sabemos lo que queremos, y persiguiendo otra cosa lo conseguimos sin darnos cuenta ("You can't always get what you want, And if you try sometime you find You get what you need").
A veces darnos cuenta de esto nos toma mucho tiempo, hasta años. Lo importante es en algún momento descubrir esta verdad, darnos cuenta de que sin quererlo encontramos lo que necesitamos, aquello que nos hace bien, nos hace felices.
Y no hablo de grandes cosas, de logros trascendentales, hablo de encontrar lo que queremos en los pequeños regalos de la vida, en las situaciones diminutas del día a día, en aquellas cosas que nos hacen felices sin que nos demos cuenta. Cuantas veces pasamos meses y hasta años persiguiendo un objetivo u obsesionados con algún suceso, sin ver las cosas que están pasando a nuestro alrededor, sin poder apreciar aquellas cosas que en el camino nos hicieron felices sin que siquiera nos demos cuenta.
Porque aunque se diga que jamás se alcanza la felicidad completa, sino que siempre se la persigue, nos alcanza con esos momentos sueltos que la vida nos regala. Lo importante es saber identificarlos, mirar a esa felicidad a los ojos y reconocerla, para apreciarla, saborearla, darle gracias.
Así que sí, ahora sí estoy como quiero, en un presente a puro sentimiento, porque aprendí, después de muchos años de tener tapados los ojos, a mirarme a mí misma, a mirar para adentro, y descubrir todo aquello que puedo hacer para ser feliz. Y lo  mejor de todo es que me di cuenta que no son grandes cosas las que tengo que hacer para ello, sino vivir mi vida como mi corazón me dicte, y es así como llegué a como soy hoy, sin darme cuenta que ya estaba siendo feliz.



1 de julio de 2010

Vuelta de tuerca - Las Pastillas del Abuelo

Esta canción me da mucho para escribir. Hoy por falta de tiempo les dejo solo la letra, más adelante espero poder ampliar.


Ahora si, estoy como quiero,
en un presente a puro sentimiento
sin vivir al compaz del minutero
perdiendo al fin tan solo el tiempo
se deja ver mi tesoro
aunque sea tan solo para mi
pero me deja tranquilo
y vos sentis esa historia al fin

y queda una vuelta de tuerca mas
puede que un tanto lo efimero
sera cuestion de practicar efimero
para mi lo que para otro un sueño

un trucazo el 21 por el piso
un abrazo el disparo de largada
solo asi sera feliz y yo mas mio
feliz de ver sonar esta zapada
y morira asi mi querido mister hide
y triunfara sherlok homes

metiendome la desgracia
donde papillon, guardaba plata
no se muy bien como patear fuerte al medio
y no se caundo tirar a colocar
pero eso si, no va a cambiar
voy a ser yo siempre el primero en patear
romper esquemas de los q siempre callan
gritar aunque sea una sola verdad
y desafiar a lucifer de visitante
aunque tenga las de perder

siento que el viento me sopla de nuevo
al oido la frase ideal
caigo parado mas de la cuenta
y si tropiezo ya no es fatal porq yo se q
queda una vuelta de tuerca mas
puede q un tanto lo efimero
sera cuestion de practicar efimero
para mi lo q para otro un sueño
tener de amigos a mis hermanos,
tener de hermanos a mi amigos
saber q el pasado nunca es en vano,
y q nunca me falto un ombligo
"haberme" q vivir al norte y toparme con el cielo,
encontrarle el sabor a la derrota
que se hayan inventado las pastillas del abuelo,
y por supuesto la 20 que explota
y asi morira de una vez mi querido mister hide
y triunfara sherlok homes
metiendome la desgracia
donde, papillon, guardaba plata
no se muy bien como patear fuerte al medio
y no se caundo tirar a colocar

pero eso si, no va a cambiar,
voy a ser yo siempre el primero en patear
romper esquemas de los q siempre callan
gritar aunque sea una sola verdad
y desafiar a lucifer de visitante...

30 de junio de 2010

101 imágenes de Japón

Para aquellos amantes de la cultura japonesa, les dejo un post excelente de "Vivir en Japón", un blog más que interesante.
Que lo disfruten!

http://blogs.lanacion.com.ar/vivir-en-japon/educacion/101-imagenes-de-japan/

29 de junio de 2010

Salty entra en pantalla

Primer capítulo de las aventuras de Salty, descubiertas por mi amiga Majo Pierna!
Tierniiiismo


No soy la mejor mujer

Aun creo en las utopías y el día que deje de creer en ellas ya no voy a ser yo. Porque en algún momento de mi vida toqué fondo, porque hubo un día en que vi todo negro, porque hubo muchas faltas en mi existencia, muchos agujeros en mi alma. Pero logré ver la luz entre los ladrillos de la celda en que me aprisionaba, y por esa rendija salí al mundo y vi el sol.
Así que sí, creo en las utopías, me maravillo con facilidad y todas las cosas me parecen increíbles. No cambiaría esa capacidad de asombro por nada en el mundo.
¿Me daré la cabeza contra la pared con tanto optimismo? Probablemente, pero la vida ya me pegó tan duro que no puede dolerme más. Y los dolores de los nuevos golpes serán pasajeros, y al tiempo serán solo recuerdos. Solo dejarán su cicatriz para probar que existieron, para recordarnos que hay cada tanto una pared contra la que podemos chocarnos y para que la próxima vez sepamos esquivarla.
Si tengo que golpearme mil veces para disfrutar de esta vida, lo voy a hacer. No hay nada que valga tanto como para impedírmelo, nada que valga más que la vida misma y el sabor que deja en mi boca y la sensación de viento fresco contra mi cara.

28 de junio de 2010

Instrucciones para subir una escalera - Julio Cortazar

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso. Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie). Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.

DEFYING GRAVITY - Wicked

Something has changed within me
Something is not the same
I'm through with playing by the rules
Of someone else's game

Too late for second-guessing
Too late to go back to sleep
It's time to trust my instincts
Close my eyes: and leap!

It's time to try
Defying gravity
I think I'll try
Defying gravity
Kiss me goodbye
I am defying gravity
And you won’t bring me down!

I'm through accepting limits
''cause someone says they're so
Some things I cannot change
But till I try, I'll never know!
Too long I've been afraid of
Losing love I guess I've lost
Well, if that's love
It comes at much too high a cost!

I'd sooner buy
Defying gravity
Kiss me goodbye
I'm defying gravity
I think I'll try
Defying gravity
And you won’t bring me down!

I'd sooner buy
Defying gravity
Kiss me goodbye
I'm defying gravity
I think I'll try
Defying gravity
And never bring me down!
bring me down!
ohh ohhh ohhhh!

27 de junio de 2010

Inmortal - La Oreja de Van Gogh

Me encanta esta canción! No por la letra, que no me llama, sino por el ritmo. Cuando la escucho mientras voy en el bondi la gente se debe pensar que estoy loca porque voy marcando el ritmo con los dedos jajaja.
Amaya era genial, pero hay que admitir que Leire también la rompe.

Más de un libro, la misma historia

A raíz de unos mensajes en el grupo de lectura se me dio por pensar en las sagas de libros que leí en mi vida. La verdad que es algo que me gusta, las colecciones, las sagas, las continuaciones, las historias que se hacen interminables a través de tomos y tomos.
Es complicado pensar porqué se da esto, porque me gustan tanto las continuaciones. Una de las posibilidades es que me encariño con los personajes, una vez que le tomo amor a uno, me gusta seguir leyendo sobre él, ver como evoluciona, como se desarrolla su historia de manera completa, es difícil dejarlos ir.
Otra posibilidad es que me gusta que las historias sean largas, me gusta que haya muchas situaciones, emociones, que los personajes se desenvuelvan lo más posible. Y eso solo lo dan las sagas.
Así que les dejo una pequeña lista de las sagas que recuerdo haber leído. Si ustedes leyeron alguna más, los invito a dejarlo en los comentarios, y si las leí las incluyo en el post.






Historias de Terramar (todavía no terminé de leerla)

La saga de la Fundación




22 de junio de 2010

Glee - Somewhere Over the rainbow

Mi segunda canción favorita de toda la vida! Me gustan más las versiones parecidas a la original del Mago de Oz, pero esta no deja de ser genial:



20 de junio de 2010

El cuento de la isla desconocida - José Saramago

Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco. La casa del rey tenía muchas más puertas, pero aquélla era la de las peticiones. Como el rey se pasaba todo el tiempo sentado ante la puerta de los obsequios (entiéndase, los obsequios que le entregaban a él), cada vez que oía que alguien llamaba a la puerta de las peticiones se hacía el desentendido, y sólo cuando el continuo repiquetear de la aldaba de bronce subía a un tono, más que notorio, escandaloso, impidiendo el sosiego de los vecinos (las personas comenzaban a murmurar, Qué rey tenemos, que no atiende), daba orden al primer secretario para que fuera a ver lo que quería el impetrante, que no había manera de que se callara. Entonces, el primer secretario llamaba al segundo secretario, éste llamaba al tercero, que mandaba al primer ayudante, que a su vez mandaba al segundo, y así hasta llegar a la mujer de la limpieza que, no teniendo en quién mandar, entreabría la puerta de las peticiones y preguntaba por el resquicio, Y tú qué quieres. El suplicante decía a lo que venía, o sea, pedía lo que tenía que pedir, después se instalaba en un canto de la puerta, a la espera de que el requerimiento hiciese, de uno en uno, el camino contrario, hasta llegar al rey. Ocupado como siempre estaba con los obsequios, el rey demoraba la respuesta, y ya no era pequeña señal de atención al bienestar y felicidad del pueblo cuando pedía un informe fundamentado por escrito al primer secretario que, excusado será decirlo, pasaba el encargo al segundo secretario, éste al tercero, sucesivamente, hasta llegar otra vez a la mujer de la limpieza, que opinaba sí o no de acuerdo con el humor con que se hubiera levantado.
Sin embargo, en el caso del hombre que quería un barco, las cosas no ocurrieron así. Cuando la mujer de la limpieza le preguntó por el resquicio de la puerta, Y tú qué quieres, el hombre, en vez de pedir, como era la costumbre de todos, un título, una condecoración, o simplemente dinero, respondió. Quiero hablar con el rey, Ya sabes que el rey no puede venir, está en la puerta de los obsequios, respondió la mujer, Pues entonces ve y dile que no me iré de aquí hasta que él venga personalmente para saber lo que quiero, remató el hombre, y se tumbó todo lo largo que era en el rellano, tapándose con una manta porque hacía frío. Entrar y salir sólo pasándole por encima. Ahora, bien, esto suponía un enorme problema, si tenemos en consideración que, de acuerdo con la pragmática de las puertas, sólo se puede atender a un suplicante cada vez, de donde resulta que mientras haya alguien esperando una respuesta, ninguna otra persona podrá aproximarse para exponer sus necesidades o sus ambiciones. A primera vista, quien ganaba con este artículo del reglamento era el rey, puesto que al ser menos numerosa la gente que venía a incomodarlo con lamentos, más tiempo tenía, y más sosiego, para recibir, contemplar y guardar los obsequios. A segunda vista, sin embargo, el rey perdía, y mucho, porque las protestas públicas, al notarse que la respuesta tardaba más de lo que era justo, aumentaban gravemente el descontento social, lo que, a su vez, tenía inmediatas y negativas consecuencias en el flujo de obsequios. En el caso que estamos narrando, el resultado de la ponderación entre los beneficios y los perjuicios fue que el rey, al cabo de tres días, y en real persona, se acercó a la puerta de las peticiones, para saber lo que quería el entrometido que se había negado a encaminar el requerimiento por las pertinentes vías burocráticas. Abre la puerta, dijo el rey a la mujer de la limpieza, y ella preguntó, Toda o sólo un poco.
El rey dudó durante un instante, verdaderamente no le gustaba mucho exponerse a los aires de la calle, pero después reflexionó que parecería mal, aparte de ser indigno de su majestad, hablar con un súbdito a través de una rendija, como si le tuviese miedo, sobre todo asistiendo al coloquio la mujer de la limpieza, que luego iría por ahí diciendo Dios sabe qué, De par en par, ordenó. El hombre que quería un barco se levantó del suelo cuando comenzó a oír los ruidos de los cerrojos, enrolló la manta y se puso a esperar. Estas señales de que finalmente alguien atendería y que por tanto el lugar pronto quedaría desocupado, hicieron aproximarse a la puerta a unos cuantos aspirantes a la liberalidad del trono que andaban por allí, prontos para asaltar el puesto apenas quedase vacío. La inopinada aparición del rey (nunca una tal cosa había sucedido desde que usaba corona en la cabeza) causó una sorpresa desmedida, no sólo a los dichos candidatos, sino también entre la vecindad que, atraída por el alborozo repentino, se asomó a las ventanas de las casas, en el otro lado de la calle. La única persona que no se sorprendió fue el hombre que vino a pedir un barco. Calculaba él, y acertó en la previsión, que el rey, aunque tardase tres días, acabaría sintiendo la curiosidad de ver la cara de quien, nada más y nada menos, con notable atrevimiento, lo había mandado llamar. Dividido entre la curiosidad irreprimible y el desagrado de ver tantas personas juntas, el rey, con el peor de los modos, preguntó tres preguntas seguidas, Tú qué quieres, Por qué no dijiste lo que querías, Te crees que no tengo nada más que hacer, pero el hombre sólo respondió a la primera pregunta, Dame un barco, dijo. El asombro dejó al rey hasta tal punto desconcertado que la mujer de la limpieza se vio obligada a acercarle una silla de enea, la misma en que ella se sentaba cuando necesitaba trabajar con el hilo y la aguja, pues, además de la limpieza, tenía también la responsabilidad de algunas tareas menores de costura en el palacio, como zurcir las medias de los pajes. Mal sentado, porque la silla de enea era mucho más baja que el trono, el rey buscaba la mejor manera de acomodar las piernas, ora encogiéndolas, ora extendiéndolas para los lados, mientras el hombre que quería un barco esperaba con paciencia la pregunta que seguiría, Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó cuando finalmente se dio por instalado con sufrible comodidad en la silla de la mujer de la limpieza, Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre. Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si tuviese enfrente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegaciones, a quien no sería bueno contrariar así de entrada, La isla desconocida, repitió el hombre, Hombre, ya no hay islas desconocidas, Quién te ha dicho, rey, que ya no hay islas desconocidas, Están todas en los mapas, En los mapas están sólo las islas conocidas, Y qué isla desconocida es esa que tú buscas, Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida, A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio, A nadie, En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe, Simplemente porque es imposible que no exista una isla desconocida, Y has venido aquí para pedirme un barco, Sí, vine aquí para pedirte un barco, Y tú quién eres para que yo te lo dé, Y tú quién eres para no dármelo, Soy el rey de este reino y los barcos del reino me pertenecen todos, Más les pertenecerás tú a ellos que ellos a ti, Qué quieres decir, preguntó el rey inquieto, Que tú sin ellos nada eres, y que ellos, sin ti, pueden navegar siempre, Bajo mis órdenes, con mis pilotos y mis marineros, No te pido marineros ni piloto, sólo te pido un barco, Y esa isla desconocida, si la encuentras, será para mí, A ti, rey, sólo te interesan las islas conocidas,
También me interesan las desconocidas, cuando dejan de serlo, Tal vez ésta no se deje conocer, Entonces no te doy el barco, Darás. Al oír esta palabra, pronunciada con tranquila firmeza, los aspirantes a la puerta de las peticiones, en quienes, minuto tras minuto, desde el principio de la conversación iba creciendo la impaciencia, más por librarse de él que por simpatía solidaria, resolvieron intervenir en favor del hombre que quería el barco, comenzando a gritar. Dale el barco, dale el barco. El rey abrió la boca para decirle a la mujer de la limpieza que llamara a la guardia del palacio para que estableciera inmediatamente el orden público e impusiera disciplina, pero, en ese momento, las vecinas que asistían a la escena desde las ventanas se unieron al coro con entusiasmo, gritando como los otros, Dale el barco, dale el barco. Ante tan ineludible manifestación de voluntad popular y preocupado con lo que, mientras tanto, habría perdido en la puerta de los obsequios, el rey levantó la mano derecha imponiendo silencio y dijo, Voy a darte un barco, pero la tripulación tendrás que conseguirla tú, mis marineros me son precisos para las islas conocidas. Los gritos de aplauso del público no dejaron que se percibiese el agradecimiento del hombre que vino a pedir un barco, por el movimiento de los labios tanto podría haber dicho Gracias, mi señor, como Ya me las arreglaré, pero lo que nítidamente se oyó fue lo que a continuación dijo el rey, Vas al muelle, preguntas por el capitán del puerto, le dices que te mando yo, y él que te dé el barco, llevas mi tarjeta. El hombre que iba a recibir un barco leyó la tarjeta de visita, donde decía Rey debajo del nombre del rey, y eran éstas las palabras que él había escrito sobre el hombro de la mujer de la limpieza, Entrega al portador un barco, no es necesario que sea grande, pero que navegue bien y sea seguro, no quiero tener remordimientos en la conciencia si las cosas ocurren mal. Cuando el hombre levantó la cabeza, se supone que esta vez iría a agradecer la dádiva, el rey ya se había retirado, sólo estaba la mujer de la limpieza mirándolo con cara de circunstancias. El hombre bajó del peldaño de la puerta, señal de que los otros candidatos podían avanzar por fin, superfluo será explicar que la confusión fue indescriptible, todos queriendo llegar al sitio en primer lugar, pero con tan mala suerte que la puerta ya estaba cerrada otra vez. La aldaba de bronce volvió a llamar a la mujer de la limpieza, pero la mujer de la limpieza no está, dio la vuelta y salió con el cubo y la escoba por otra puerta, la de las decisiones, que apenas es usada, pero cuando lo es, lo es. Ahora sí, ahora se comprende el porqué de la cara de circunstancias con que la mujer de la limpieza estuvo mirando, ya que, en ese preciso momento, había tomado la decisión de seguir al hombre así que él se dirigiera al puerto para hacerse cargo del barco. Pensó que ya bastaba de una vida de limpiar y lavar palacios, que había llegado la hora de mudar de oficio, que lavar y limpiar barcos era su vocación verdadera, al menos en el mar el agua no le faltaría. No imagina el hombre que, sin haber comenzado a reclutar la tripulación, ya lleva detrás a la futura responsable de los baldeos y otras limpiezas, también es de este modo como el destino acostumbra a comportarse con nosotros, ya está pisándonos los talones, ya extendió la mano para tocarnos en el hombro, y nosotros todavía vamos murmurando, Se acabó, no hay nada más que ver, todo es igual.
Andando, andando, el hombre llegó al puerto, fue al muelle, preguntó por el capitán, y mientras venía, se puso a adivinar cuál sería, de entre los barcos que allí estaban, el que iría a ser suyo, grande ya sabía que no, la tarjeta de visita del rey era muy clara en este punto, por consiguiente quedaban descartados los paquebotes, los cargueros y los navíos de guerra, tampoco podría ser tan pequeño que aguantase mal las fuerzas del viento y los rigores del mar, en este punto también había sido categórico el rey, que navegue bien y sea seguro, fueron éstas sus formales palabras, excluyendo así explícitamente los botes, las falúas y las chalupas, que siendo buenos navegantes, y seguros, cada uno conforme a su condición, no nacieron para surcar los océanos, que es donde se encuentran las islas desconocidas. Un poco apartada de allí, escondida detrás de unos bidones, la mujer de la limpieza pasó los ojos por los barcos atracados, Para mi gusto, aquél, pensó, aunque su opinión no contaba, ni siquiera había sido contratada, vamos a oír antes lo que dirá el capitán del puerto. El capitán vino, leyó la tarjeta, miró al hombre de arriba abajo y le hizo la pregunta que al rey no se le había ocurrido, Sabes navegar, tienes carnet de navegación, a lo que el hombre respondió, Aprenderé en el mar. El capitán dijo, No te lo aconsejaría, capitán soy yo, y no me atrevo con cualquier barco, Dame entonces uno con el que pueda atreverme, no, uno de ésos no, dame un barco que yo respete y que pueda respetarme a mí, Ese lenguaje es de marinero, pero tú no eres marinero, Si tengo el lenguaje, es como si lo fuese. El capitán volvió a leer la tarjeta del rey, después preguntó, Puedes decirme para qué quieres el barco, Para ir en busca de la isla desconocida, Ya no hay islas desconocidas, Lo mismo me dijo el rey, Lo que él sabe de islas lo aprendió conmigo, Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas, Pero tú, si bien entiendo, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca, Lo sabré cuando llegue, Si llegas, Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto adonde llegué fue ése, Quieres decir que llegar, se llega siempre, No serías quien eres si no lo supieses ya. El capitán del puerto dijo, Voy a darte la embarcación que te conviene. Cuál, Es un barco con mucha experiencia, todavía del tiempo en que toda la gente andaba buscando islas desconocidas, Cuál, Creo que incluso encontró algunas, Cuál, Aquél. Así que la mujer de la limpieza percibió para dónde apuntaba el capitán, salió corriendo de detrás de los bidones y gritó, Es mi barco, es mi barco, hay que perdonarle la insólita reivindicación de propiedad, a todo título abusiva, el barco era aquel que le había gustado, simplemente. Parece una carabela, dijo el hombre, Más o menos, concordó el capitán, en su origen era una carabela, después pasó por arreglos y adaptaciones que la modificaron un poco, Pero continúa siendo una carabela, Sí, en el conjunto conserva el antiguo aire, Y tiene mástiles y velas, Cuando se va en busca de islas desconocidas, es lo más recomendable. La mujer de la limpieza no se contuvo, Para mí no quiero otro, Quién eres tú, preguntó el hombre, No te acuerdas de mí, No tengo idea, Soy la mujer de la limpieza, Qué limpieza, La del palacio del rey, La que abría la puerta de las peticiones, No había otra, Y por qué no estás en el palacio del rey, limpiando y abriendo puertas, Porque las puertas que yo quería ya fueron abiertas y porque de hoy en adelante sólo limpiaré barcos, Entonces estás decidida a ir conmigo en busca de la isla desconocida, Salí del palacio por la puerta de las decisiones, Siendo así, ve para la carabela, mira cómo está aquello, después del tiempo pasado debe precisar de un buen lavado, y ten cuidado con las gaviotas, que no son de fiar, No quieres venir conmigo a conocer tu barco por dentro, Dijiste que era tuyo, Disculpa, fue sólo porque me gustó, Gustar es probablemente la mejor manera de tener, tener debe de ser la peor manera de gustar. El capitán del puerto interrumpió la conversación, Tengo que entregar las llaves al dueño del barco, a uno o a otro, resuélvanlo, a mí tanto me da, Los barcos tienen llave, preguntó el hombre, Para entrar, no, pero allí están las bodegas y los pañoles, y el camarote del comandante con el diario de a bordo, Ella que se encargue de todo, yo voy a reclutar la tripulación, dijo el hombre, y se apartó.
La mujer de la limpieza fue a la oficina del capitán para recoger las llaves, después entró en el barco, dos cosas le valieron, la escoba del palacio y el aviso contra las gaviotas, todavía no había acabado de atravesar la pasarela que unía la amurada al atracadero y ya las malvadas se precipitaban sobre ella gritando, furiosas, con las fauces abiertas, como si la fueran a devorar allí mismo. No sabían con quién se enfrentaban. La mujer de la limpieza posó el cubo, se guardó las llaves en el seno, plantó bien los pies en la pasarela y, remolineando la escoba como si fuese un espadón de los buenos tiempos, consiguió poner en desbandada a la cuadrilla asesina. Sólo cuando entró en el barco comprendió la ira de las gaviotas, había nidos por todas partes, muchos de ellos abandonados, otros todavía con huevos, y unos pocos con gaviotillas de pico abierto, a la espera de comida, Pues sí, pero será mejor que se muden de aquí, un barco que va en busca de la isla desconocida no puede tener este aspecto, como si fuera un gallinero, dijo. Tiró al agua los nidos vacíos, los otros los dejó, luego veremos. Después se remangó las mangas y se puso a lavar la cubierta. Cuando acabó la dura tarea, abrió el pañol de las velas y procedió a un examen minucioso del estado de las costuras, tanto tiempo sin ir al mar y sin haber soportado los estirones saludables del viento. Las velas son los músculos del barco, basta ver cómo se hinchan cuando se esfuerzan, pero, y eso mismo les sucede a los músculos, si no se les da uso regularmente, se aflojan, se ablandan, pierden nervio. Y las costuras son los nervios de las velas, pensó la mujer de la limpieza, contenta por aprender tan de prisa el arte de la marinería. Encontró deshilachadas algunas bastillas, pero se conformó con señalarlas, dado que para este trabajo no le servían la aguja y el hilo con que zurcía las medias de los pajes antiguamente, o sea, ayer. En cuanto a los otros pañoles, enseguida vio que estaban vacíos. Que el de la pólvora estuviese desabastecido, salvo un polvillo negro en el fondo, que al principio le parecieron cagaditas de ratón, no le importó nada, de hecho no está escrito en ninguna ley, por lo menos hasta donde la sabiduría de una mujer de la limpieza es capaz de alcanzar, que ir por una isla desconocida tenga que ser forzosamente una empresa de guerra. Ya le enfadó, y mucho, la falta absoluta de municiones de boca en el pañol respectivo, no por ella, que estaba de sobra acostumbrada al mal rancho del palacio, sino por el hombre al que dieron este barco, no tarda que el sol se ponga, y él aparecerá por ahí clamando que tiene hambre, que es el dicho de todos los hombres apenas entran en casa, como si sólo ellos tuviesen estómago y sufriesen de la necesidad de llenarlo, Y si trae marineros para la tripulación, que son unos ogros comiendo, entonces no sé cómo nos vamos a gobernar, dijo la mujer de la limpieza.
No merecía la pena preocuparse tanto. El sol acababa de sumirse en el océano cuando el hombre que tenía un barco surgió en el extremo del muelle. Traía un bulto en la mano, pero venía solo y cabizbajo. La mujer de la limpieza fue a esperarlo a la pasarela, antes de que abriera la boca para enterarse de cómo había transcurrido el resto del día, él dijo, Estate tranquila, traigo comida para los dos, Y los marineros, preguntó ella, Como puedes ver, no vino ninguno, Pero los dejaste apalabrados, al menos, volvió a preguntar ella, Me dijeron que ya no hay islas desconocidas, y que, incluso habiéndolas, no iban a dejar el sosiego de sus lares y la buena vida de los barcos de línea para meterse en aventuras oceánicas, a la búsqueda de un imposible, como si todavía estuviéramos en el tiempo del mar tenebroso, Y tú qué les respondiste, Que el mar es siempre tenebroso, Y no les hablaste de la isla desconocida, Cómo podría hablarles de una isla desconocida, si no la conozco, Pero tienes la certeza de que existe, Tanta como de que el mar es tenebroso, En este momento, visto desde aquí, con las aguas color de jade y el cielo como un incendio, de tenebroso no le encuentro nada, Es una ilusión tuya, también las islas a veces parece que fluctúan sobre las aguas y no es verdad, Qué piensas hacer, si te falta una tripulación, Todavía no lo sé, Podríamos quedarnos a vivir aquí, yo me ofrecería para lavar los barcos que vienen al muelle, y tú, Y yo, Tendrás un oficio, una profesión, como ahora se dice, Tengo, tuve, tendré si fuera preciso, pero quiero encontrar la isla desconocida, quiero saber quién soy yo cuando esté en ella, No lo sabes, Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual. El incendio del cielo iba languideciendo, el agua de repente adquirió un color morado, ahora ni la mujer de la limpieza dudaría que el mar es de verdad tenebroso, por lo menos a ciertas horas.
Dijo el hombre, Dejemos las filosofías para el filósofo del rey, que para eso le pagan, ahora vamos a comer, pero la mujer no estuvo de acuerdo, Primero tienes que ver tu barco, sólo lo conoces por fuera. Qué tal lo encontraste, Hay algunas costuras de las velas que necesitan refuerzo, Bajaste a la bodega, encontraste agua abierta, En el fondo hay alguna, mezclada con el lastre, pero eso me parece que es lo apropiado, le hace bien al barco, Cómo aprendiste esas cosas, Así, Así cómo, Como tú, cuando dijiste al capitán del puerto que aprenderías a navegar en la mar, Todavía no estamos en el mar, Pero ya estamos en el agua, Siempre tuve la idea de que para la navegación sólo hay dos maestros verdaderos, uno es el mar, el otro es el barco, Y el cielo, te olvidas del cielo, Sí, claro, el cielo, Los vientos, Las nubes, El cielo, Sí, el cielo.
En menos de un cuarto de hora habían acabado la vuelta por el barco, una carabela, incluso transformada, no da para grandes paseos. Es bonita, dijo el hombre, pero si no consigo tripulantes suficientes para la maniobra, tendré que ir a decirle al rey que ya no la quiero, Te desanimas a la primera contrariedad, La primera contrariedad fue esperar al rey tres días, y no desistí, Si no encuentras marineros que quieran venir, ya nos las arreglaremos los dos, Estás loca, dos personas solas no serían capaces de gobernar un barco de éstos, yo tendría que estar siempre al timón, y tú, ni vale la pena explicarlo, es una locura, Después veremos, ahora vamos a cenar. Subieron al castillo de popa, el hombre todavía protestando contra lo que llamara locura, allí la mujer de la limpieza abrió el fardel que él había traído, un pan, queso curado, de cabra, aceitunas, una botella de vino. La luna ya estaba a medio palmo sobre el mar, las sombras de la verga y del mástil grande vinieron a tumbarse a sus pies. Es realmente bonita nuestra carabela, dijo la mujer, y enmendó enseguida, La tuya, tu carabela, Supongo que no será mía por mucho tiempo, Navegues o no navegues con ella, la carabela es tuya, te la dio el rey, Se la pedí para buscar una isla desconocida, Pero estas cosas no se hacen de un momento para otro, necesitan su tiempo, ya mi abuelo decía que quien va al mar se avía en tierra, y eso que él no era marinero, Sin marineros no podremos navegar, Eso ya lo has dicho, Y hay que abastecer el barco de las mil cosas necesarias para un viaje como éste, que no se sabe adónde nos llevará, Evidentemente, y después tendremos que esperar a que sea la estación apropiada, y salir con marea buena, y que venga gente al puerto a desearnos buen viaje, Te estás riendo de mí, Nunca me reiría de quien me hizo salir por la puerta de las decisiones, Discúlpame, Y no volveré a pasar por ella, suceda lo que suceda. La luz de la luna iluminaba la cara de la mujer de la limpieza, Es bonita, realmente es bonita, pensó el hombre, y esta vez no se refería a la carabela. La mujer, ésa, no pensó nada, lo habría pensado todo durante aquellos tres días, cuando entreabría de vez en cuando la puerta para ver si aquél aún continuaba fuera, a la espera. No sobró ni una miga de pan o de queso, ni una gota de vino, los huesos de las aceitunas fueron a parar al agua, el suelo está tan limpio como quedó cuando la mujer de la limpieza le pasó el último paño. La sirena de un paquebote que se hacía a la mar soltó un ronquido potente, como debieron de ser los del leviatán, y la mujer dijo, Cuando sea nuestra vez, haremos menos ruido. A pesar de que estaban en el interior del muelle, el agua se onduló un poco al paso del paquebote, y el hombre dijo, Pero nos balancearemos mucho más. Se rieron los dos, después se callaron, pasado un rato uno de ellos opinó que lo mejor sería irse a dormir. No es que yo tenga mucho sueño, y el otro concordó, Ni yo, después se callaron otra vez, la luna subió y continuó subiendo, a cierta altura la mujer dijo, Hay literas abajo, y el hombre dijo, Sí, y entonces fue cuando se levantaron y descendieron a la cubierta, ahí la mujer dijo, Hasta mañana, yo voy para este lado, y el hombre respondió, Y yo para éste, hasta mañana, no dijeron babor o estribor, probablemente porque todavía están practicando en las artes. La mujer volvió atrás, Me había olvidado, se sacó del bolsillo dos cabos de velas, Los encontré cuando limpiaba, pero no tengo cerillas, Yo tengo, dijo el hombre. Ella mantuvo las velas, una en cada mano, él encendió un fósforo, después, abrigando la llama bajo la cúpula de los dedos curvados la llevó con todo el cuidado a los viejos pabilos, la luz prendió, creció lentamente como la de la luna, bañó la cara de la mujer de la limpieza, no sería necesario decir que él pensó, Es bonita, pero lo que ella pensó, sí, Se ve que sólo tiene ojos para la isla desconocida, he aquí cómo se equivocan las personas interpretando miradas, sobre todo al principio. Ella le entregó una vela, dijo, Hasta mañana, duerme bien, él quiso decir lo mismo, de otra manera, Que tengas sueños felices, fue la frase que le salió, dentro de nada, cuando esté abajo, acostado en su litera, se le ocurrirán otras frases, más espiritosas, sobre todo más insinuantes, como se espera que sean las de un hombre cuando está a solas con una mujer. Se preguntaba si ella dormiría, si habría tardado en entrar en el sueño, después imaginó que andaba buscándola y no la encontraba en ningún sitio, que estaban perdidos los dos en un barco enorme, el sueño es un prestidigitador hábil, muda las proporciones de las cosas y sus distancias, separa a las personas y ellas están juntas, las reúne, y casi no se ven una a otra, la mujer duerme a pocos metros y él no sabe cómo alcanzarla, con lo fácil que es ir de babor a estribor.
Le había deseado buenos sueños, pero fue él quien se pasó toda la noche soñando. Soñó que su carabela navegaba por alta mar, con las tres velas triangulares gloriosamente hinchadas, abriendo camino sobre las olas, mientras él manejaba la rueda del timón y la tripulación descansaba a la sombra. No entendía cómo estaban allí los marineros que en el puerto y en la ciudad se habían negado a embarcar con él para buscar la isla desconocida, probablemente se arrepintieron de la grosera ironía con que lo trataron. Veía animales esparcidos por la cubierta, patos, conejos, gallinas, lo habitual de la crianza doméstica, comiscando los granos de millo o royendo las hojas de col que un marinero les echaba, no se acordaba de cuándo los habían traído para el barco, fuese como fuese, era natural que estuviesen allí, imaginemos que la isla desconocida es, como tantas veces lo fue en el pasado, una isla desierta, lo mejor será jugar sobre seguro, todos sabemos que abrir la puerta de la conejera y agarrar un conejo por las orejas siempre es más fácil que perseguirlo por montes y valles. Del fondo de la bodega sube ahora un relincho de caballos, de mugidos de bueyes, de rebuznos de asnos, las voces de los nobles animales necesarios para el trabajo pesado, y cómo llegaron ellos, cómo pueden caber en una carabela donde la tripulación humana apenas tiene lugar, de súbito el viento dio una cabriola, la vela mayor se movió y ondeó, detrás estaba lo que antes no se veía, un grupo de mujeres que incluso sin contarlas se adivinaba que eran tantas cuantos los marineros, se ocupan de sus cosas de mujeres, todavía no ha llegado el tiempo de ocuparse de otras, está claro que esto sólo puede ser un sueño, en la vida real nunca se ha viajado así. El hombre del timón buscó con los ojos a la mujer de la limpieza y no la vio. Tal vez esté en la litera de estribor, descansando de la limpieza de la cubierta, pensó, pero fue un pensar fingido, porque bien sabe, aunque tampoco sepa cómo lo sabe, que ella a última hora no quiso venir, que saltó para el embarcadero, diciendo desde allí, Adiós, adiós, ya que sólo tienes ojos para la isla desconocida, me voy, y no era verdad, ahora mismo andan los ojos de él pretendiéndola y no la encuentran. En este momento se cubrió el cielo y comenzó a llover y, habiendo llovido, principiaron a brotar innumerables plantas de las filas de sacos de tierra alineados a lo largo de la amurada, no están allí porque se sospeche que no haya tierra bastante en la isla desconocida, sino porque así se ganará tiempo, el día que lleguemos sólo tendremos que trasplantar los árboles frutales, sembrar los granos de las pequeñas cosechas que van madurando aquí, adornar los jardines con las flores que abrirán de estos capullos. El hombre del timón pregunta a los marineros que descansan en cubierta si avistan alguna isla desconocida, y ellos responden que no ven ni de unas ni de otras, pero que están pensando desembarcar en la primera tierra habitada que aparezca, siempre que haya un puerto donde fondear, una taberna donde beber y una cama donde folgar, que aquí no se puede, con toda esta gente junta. Y la isla desconocida, preguntó el hombre del timón, La isla desconocida es cosa inexistente, no pasa de una idea de tu cabeza, los geógrafos del rey fueron a ver en los mapas y declararon que islas por conocer es cosa que se acabó hace mucho tiempo, Debieron haberse quedado en la ciudad, en lugar de venir a entorpecerme la navegación, Andábamos buscando un lugar mejor para vivir y decidimos aprovechar tu viaje, No son marineros, Nunca lo fuimos, Solo no seré capaz de gobernar el barco, Haber pensado en eso antes de pedírselo al rey, el mar no enseña a navegar. Entonces el hombre del timón vio tierra a lo lejos y quiso pasar adelante, hacer cuenta de que ella era el reflejo de otra tierra, una imagen que hubiese venido del otro lado del mundo por el espacio, pero los hombres que nunca habían sido marineros protestaron, dijeron que era allí mismo donde querían desembarcar, Esta es una isla del mapa, gritaron, te mataremos si no nos llevas. Entonces, por sí misma, la carabela viró la proa en dirección a tierra, entró en el puerto y se encostó a la muralla del embarcadero, Pueden irse, dijo el hombre del timón, acto seguido salieron en orden, primero las mujeres, después los hombres, pero no se fueron solos, se llevaron con ellos los patos, los conejos y las gallinas, se llevaron los bueyes, los asnos y los caballos, y hasta las gaviotas, una tras otra, levantaron el vuelo y se fueron del barco, transportando en el pico a sus gaviotillas, proeza que no habían acometido nunca, pero siempre hay una primera vez. El hombre del timón contempló la desbandada en silencio, no hizo nada para retener a quienes lo abandonaban, al menos le habían dejado los árboles, los trigos y las flores, con las trepadoras que se enrollaban a los mástiles y pendían de la amurada como festones. Debido al atropello de la salida se habían roto y derramado los sacos de tierra, de modo que la cubierta era como un campo labrado y sembrado, sólo falta que caiga un poco más de lluvia para que sea un buen año agrícola. Desde que el viaje a la isla desconocida comenzó, no se ha visto comer al hombre del timón, debe de ser porque está soñando, apenas soñando, y si en el sueño les apeteciese un trozo de pan o una manzana, sería un puro invento, nada más. Las raíces de los árboles están penetrando en el armazón del barco, no tardará mucho en que estas velas hinchadas dejen de ser necesarias, bastará que el viento sople en las copas y vaya encaminando la carabela a su destino. Es un bosque que navega y se balancea sobre las olas, un bosque en donde, sin saberse cómo, comenzaron a cantar pájaros, estarían escondidos por ahí y pronto decidieron salir a la luz, tal vez porque la cosecha ya esté madura y es la hora de la siega. Entonces el hombre fijó la rueda del timón y bajó al campo con la hoz en la mano, y, cuando había segado las primeras espigas, vio una sombra al lado de su sombra. Se despertó abrazado a la mujer de la limpieza, y ella a él, confundidos los cuerpos, confundidas las literas, que no se sabe si ésta es la de babor o la de estribor. Después, apenas el sol acabó de nacer, el hombre y la mujer fueron a pintar en la proa del barco, de un lado y de otro, en blancas letras, el nombre que todavía le faltaba a la carabela. Hacia la hora del mediodía, con la marea, La Isla Desconocida se hizo por fin a la mar, a la búsqueda de sí misma